LAURA WEST
Estás en la última fase de tu primer EP Quién Soy Cuando Nadie Mira. ¿Qué te ha enseñado de ti misma este proceso de mirar hacia adentro sin filtros?
Este es mi primer trabajo, y también la primera vez que me permito hablar de mí misma desde un lugar de introspección. He querido abordar todo tipo de temas desde mi perspectiva, sin filtros: la superficialidad, el caos que percibo en la sociedad, relaciones muy tóxicas, entre muchos otros. Empecé a crear este álbum en una etapa muy oscura de mi vida; acababa de terminar una relación y pasaba mucho tiempo sola en casa. Estaba cansada de escribir sobre amor y desamor, y sentí la necesidad de hacer algo más íntimo. Tengo que decir que escribir estas canciones me ayudó a salir de esa mala racha. Aunque suene a cliché, fue como ir a terapia: detenerme, reflexionar sobre mi vida y poner en palabras situaciones que muchas veces nos cuesta identificar.
Dices que este álbum es un viaje desde la calma hasta la oscuridad absoluta. ¿Qué te atrajo de contar esa caída?
En la intro del álbum, titulada «QUI SOC», quise representar esa caída hacia los problemas más terrenales: ese despertar en el que, sin motivo aparente, sientes que el mundo se te viene encima y caes en pensamientos obsesivos. También quise trasladar esta sensación a nivel de producción: la canción empieza con una melodía muy dulce tocada con una caja de música, y de repente todo se rompe. Crear esta intro fue realmente divertido; junto al productor KFÉ, nos permitimos jugar, experimentar y salirnos un poco de las reglas. Son ese tipo de canciones las que más disfruto hacer y de momento la respuesta del público está siendo increíble.
Tu sonido cruza el pop, la electrónica y lo experimental. ¿Cómo encuentras ese equilibrio entre lo accesible y lo arriesgado?
Me encanta crear proyectos, y dentro de ellos hago canciones comerciales —es el tipo de música con el que he crecido y que sigo disfrutando muchísimo—, pero también me gusta permitirme experimentar de vez en cuando. Esa parte más libre también forma parte de mi identidad como artista. Soy una persona a la que le encanta descubrir música diferente y fresca; siempre estoy aprendiendo y buscando incorporar pequeños detalles que me inspiran en mis propias canciones. Al final, como dicen, quien no arriesga no gana, ¿no? Creo que cuando encuentras tu sonido, todo empieza a cobrar sentido. Además, pienso que la línea entre lo comercial y lo más experimental o urbano es cada vez más delgada, y que el público también tiene más ganas de escuchar propuestas distintas y frescas, aunque todavía queda mucho camino por recorrer.
Has girado por España con las Westies, creando un show donde música y cuerpo se mezclan. ¿Qué te aporta bailar junto a tu música en directo?
Me encanta contar con ellas en mis shows por dos razones: la primera, porque amo todo tipo de arte, y aún más cuando ayuda a dar vida y a interpretar mis canciones; y la segunda, porque bailar y tener una coreografía me ayuda a concentrarme al máximo mientras canto y a estar mucho menos nerviosa. La energía cambia por completo cuando sales sola al escenario o cuando estás rodeada de tus amigas. Además, tenemos mil anécdotas de nuestras aventuras cantando en otras ciudades!
Vienes del movimiento urbano pero llevas tu propuesta a un plano más experimental. ¿Qué te atrae de romper los límites de los géneros?
Aunque suelen calificar mi música como urbana, yo la definiría más bien como experimental. Al final, al mezclar tantos estilos distintos, es difícil ponerle una etiqueta. Lo que sí puedo decir con certeza es que he conseguido encontrar mi propio sonido, y eso es de lo que más orgullosa me siento como artista. No ha sido un camino fácil: tuve que probar, fallar y experimentar muchísimo hasta dar con lo que realmente me representa. Soy una auténtica loca de la música, me encanta probar cosas nuevas en cada canción. Siempre me permito experimentar un poco, incluso en los temas más comerciales, y creo que ese toque es lo que marca la diferencia.
Tu EP toca temas como el colapso social y las sombras internas. ¿Qué importancia tiene para ti que la música también hable de lo incómodo?
En ese momento, estaba un poco «hater» de la gente en general jajaja y era inevitable que eso se reflejara en mis canciones. Siento que, como sociedad, a nivel energético, estamos muy descompensados: tenemos tantas cosas en la cabeza y tantas obligaciones que olvidamos darle importancia a lo que realmente debería contar —disfrutar del amor, ya sea en pareja, en la amistad o en la familia; conectar con la naturaleza; crecer como personas… Me da mucha pena ver cómo todo se vuelve cada vez más superficial y más rápido, como si no tuviéramos tiempo de parar y vivir de verdad.
Has compartido escenario con Bad Gyal, RVFV o Rels B. ¿Qué has aprendido de compartir espacio con artistas de esa talla?
La conexión con el público en estos dos conciertos fue una locura, sentí una energía increíble durante todo el show. Vengo de actuar en espacios muy pequeños, y todas esas experiencias me han preparado para enfrentar estos escenarios más grandes con más seguridad. Además, siempre estoy atenta a los directos de artistas más grandes, buscando inspirarme y encontrar nuevas formas de seguir puliendo el mío. Cantar en este tipo de eventos te curte de verdad: aprendes a gestionar tu sonido en directo y a comunicarte bien con los técnicos del lugar, tus nervios, la comunicación con el público, a entender todo lo que pasa detrás del escenario y, sobre todo, a adaptarte rápido a cualquier imprevisto.
Visualmente tienes una estética muy marcada: oscura, intensa, casi cinematográfica. ¿Cómo construyes esa identidad visual para que dialogue con tu sonido?
Aunque pueda sonar superficial, creo que la imagen externa es una parte fundamental para acompañar y completar un proyecto musical. Es lo que termina de darle forma y permite que la gente entienda al 100% cuál es tu identidad como artista. Al igual que a nivel sonoro, me ha costado mucho llegar hasta aquí, y hoy puedo decir que estoy muy orgullosa del trabajo que he construido junto a mi amiga Angel-Aida de la Creu. Ella siempre ha estado a mi lado para ayudarme en todo lo relacionado con la estética… ¡y también para echarme alguna bronca cuando hacía falta!
Acabas de lanzar el videoclip de Caramelo, que suma otra capa a tu universo. ¿Qué papel juegan las imágenes en la forma en que cuentas tus historias?
Para mi era muy importante este videoclip, ya que quería representar como veo yo superficialidad. Como podéis ver en el video, la gente se queda “congelada” y quería representar el yo estar en una sala perfectamente arreglada y notar que toda la gente me está mirando, cuando en realidad están haciendo sus vidas y no les importa para nada la mía. Quería representar el estar perfecta por fuera pero no por dentro. Este vídeo ha sido grabado por Fabricio Jiménez de Frames Lab.
¿Qué queda por explorar en Laura West? ¿Hay algún sonido, emoción o concepto que aún esté esperando salir?
Tengo que confesar que ya estoy terminando otro álbum… Hay canciones muy divertidas y, en general, todo tiene un tono más desenfadado. Todavía no puedo revelar mucho, pero estoy muy ilusionada con el resultado y creo que os va a encantar. Solo puedo deciros que vais a tener Laura para rato. De momento, ¡a quemar el álbum y a compartirlo con vuestra gente más cercana!