FLORENZIANO

Florenziano, vienes de Murcia, una ciudad que no suele asociarse con la escena urbana. ¿Cómo ha influido tu ciudad natal en tu música?

Estoy muy orgulloso de ser murciano y es un sentimiento que llevo por bandera. Me hace ilusión venir de una ciudad más modesta para poder entender los diferentes ritmos de vida que existen. En Murcia existen figuras consolidadas que admiro como Kaze, Piezas, Tweaz, Soge o Julia Cry que conviven con una generación de artistas que estamos llegando con un sonido nuevo y distintivo.

Además, creo que el personaje de Flo conecta muy bien con el carisma de la ciudad. Cualquiera puede reírse de Flo o de Murcia, pero nadie se ríe más de ellos que ellos mismos, esa magia la compartimos mi ciudad y yo.

Tu estilo es único, entre el rap alternativo y el lofi. ¿Cómo describirías tu sonido y qué lo hace diferente de lo que se escucha en la escena urbana actual?

Me encanta mi sonido porque nace de escuchar durante muchos años a lo urbano en España y propone un cambio. Hago música inesperada, ocurrente, ingeniosa, cómica y creativa. El rap nació como herramienta de cambio social, pero la cultura hip-hop tiene muchas formas de comunicarse. Me parece que usar el rap con un enfoque divertido y desenfadado es algo que aquí en España no vemos, y mi objetivo es contar mis historias e invenciones de la forma más creativa sin perder la esencia urbana. Quiero hacer reír a la gente rapeando y creo que lo estoy logrando.

A pesar de la etiqueta de ‘rap alternativo’, ¿hay algún género musical que no te hayas atrevido a explorar y que te gustaría incorporar a tu música?

¡Por supuesto! Yo empecé escuchando pop de habla inglesa y todo lo acústico siempre ha tenido un hueco en mi vida, es un estilo con el que conecto y cuando sienta la confianza suficiente quiero dar mi versión más íntima en acústicos. También tengo ganas de demostrar mi vínculo con el rap haciendo temas más raperos, mi relación con el jazz es muy fuerte desde que empecé a tocar el trombón… Y hay algunos estilos nuevos como el jerk, bossa nova y funk brasileño que a día de hoy estoy trabajando para aportarle mi personalidad y añadirlos a mi catálogo. ¡Cuánto más inesperado, más Flo!

El estar en el programa IMB de Sony Music y tocar en el WiZink Center son logros importantes en tu carrera. ¿Cómo viviste esos momentos y cómo cambiaron tu perspectiva?

Tú lo has dicho, ser parte de un programa en sintonía con Sony me cambió la forma de ver la música. Ser parte de IMB fue un sentimiento de validación artística que no sabía que necesitaba. Siempre he estado orgulloso de mi carrera pero sentir que hay gente de la industria que cree en mi propuesta, le convence mi personaje y me ofrece un espacio donde miles de artistas querrían estar, me da mucha confianza en sentir que soy un artista totalmente válido. Ahora he profesionalizado mi música mucho más, he roto barreras antes de lo esperado y entiendo mejor hacia donde tengo que orientar este camino.

Hablas de una etapa con lanzamientos muy ligados a tu marca personal. ¿Cómo definirías esa marca y qué quieres que transmita al público?

Flo es la palomita dulce que se cuela en la caja de palomitas saladas. Es la chuche dentro de los frutos secos. Es un billete en el suelo cuando tienes un mal día. Mi marca está orientada en ser un soplo de aire fresco, un rapero que prioriza lo estético. Cada uno tiene su rol y a mí no me ha tocado ser el cantautor triste, el rapero agresivo ni el trapero del barrio. Tengo claro que soy el sinvergüenza, el tío divertido que te hace reír por redes sociales y que siempre tiene una sonrisa encima. Puedo decir que he definido mi marca personal y que entiendo cual es mi misión.

En tus letras sueles mostrar una gran carga emocional y una visión muy personal. ¿Cómo procesas y traduces esas emociones en tu música?

Los artistas somos claramente muy egocéntricos y hablamos de nosotros mismos. Pero me diferencio en que no me centro en temas de amor y desamor, o en tragedias de mi vida. Te proyecto la forma en la que veo el mundo, te cuento cómo me siento con una metáfora, me pongo en la piel de un animal para explicarte cómo estoy.

Cuando he cantado delante de gente he sentido que a través de mis canciones pueden conocerme sin equivocarse y eso hace que mi música sea sincera y que conecte con los demás. Nunca te diré en una canción “te quería pero te tuve que dejar” en cambio si que te diré “no puedes unir dos lazos que se cortan entre sí”. Intento contar lo más simple de mi vida de la forma más artística. Porque lo simple es arte también.

El concepto de “escapar de lo convencional” parece ser central en tu trabajo. ¿Cómo logras mantener esa autenticidad en un mundo musical que cada vez está más estandarizado?

Eso sólo lo hace más fácil. Ver que hay una rueda que se gira o una misma forma de hacer algo, lo único que me causa es motivarme para hacer totalmente lo contrario. Sobre todo en el rap creo que hay un estándar muy marcado que me encanta deconstruir. Me flipa vestido de rosa entero, con camisetas de disney y haciendo el rap más puro que tengo. Cuando eres un creador buscas redefinir lo que ya conoces para hacerlo tuyo y eso me ha sucedido a mi. Hay que tener la mente abierta y ser buena persona para emprender un camino distinto y confiar en él. Me considero un emprendedor dentro de la música. En el último videoclip me calcé un disfraz de perro, no te digo más.

¿Qué ha significado para ti formar parte de un proyecto impulsado por Sony Music y cómo se han alineado sus valores con los tuyos como artista alternativo?

Ser elegido como uno de los artistas para impulsar su carrera significa que en la industria apuestan por talento emergente nuevo y creativo. Siempre está la pregunta de si puedo encajar, si mi música es aceptada o si en algún momento alguien puede confiar en mi para brindarme una oportunidad. Esto es una reafirmación de que están pendientes de una nueva ola de artistas que pretenden diferenciarse y tener un respaldo tan grande es de valorar. A efectos prácticos no significa nada porque no es que haya un contrato, un soporte económico o una propuesta como tal, pero simplemente saber que están ahí mirando a ver cómo te desenvuelves es un desafío precioso.

Sabemos que tu música va más allá de la producción; ¿cómo manejas la conexión con tus seguidores y qué esperas transmitirles durante tus conciertos?

¡Soy un showman! Era algo que nunca había pensado hasta que en los dos conciertos que he hecho mucha gente que no conozco me lo ha recalcado, y creo que va de la mano con la forma que tengo de expresar mis sentimientos. Subir a un escenario no es solo coger un micrófono y cantar o rapear, es una oportunidad de interpretar tus canciones con un estilo propio, de escenificarlas y de transmitirles lo que significa para ti. Sin mucho rollo ni muchísima palabrería, interpretando, quiero recalcarlo. Creo que consigo conectar mucho con quien me escucha por mi personalidad y es una marca personal que mantener. Cuando canto me enfado, me entristezco y me pongo a dar saltos de alegría, pueden esperar de mi que me vacíe por completo.

En los próximos años, ¿qué sueño o meta te gustaría haber alcanzado, tanto a nivel personal como profesional?

Siento que estoy preparado para algo grande, para que alguien apueste por mí. Mis recursos son limitados y trato de llevar al 100% mi estética, mi producción y todo lo que rodea una carrera musical. No lo diría si no creyese que es el momento, pero siento que tengo la profesionalidad y la imagen para recibir una oportunidad y demostrar que la merezco. ¿Sellos? ¿Festivales? ¿Contratos? Lo que busco es poder alcanzar unos recursos para hacer crecer mi proyecto y una visibilidad para enseñarselo al mundo. Flo aún tiene mucho que ladrar, y ¿quién no querría adoptar un cachorro?