CARMEN LILLO
Tu música nace del contraste: rabia y dulzura, electrónica y folclore, dolor y empoderamiento. ¿Cuándo descubriste que ese choque era precisamente tu voz?
Siempre me ha atraído la música que me sacude. Este año he encontrado mi marca y mi espacio en la fusión de ritmos electrónicos y una voz potente que transmita. Para mí, la clave es el equilibrio: que en cada canción haya fuerza y dulzura a la vez, que el sonido te haga vibrar, pero la voz te atraviese.
‘SOLO UNA’ y ‘Nos Gusta Así’ son como heridas que bailan. ¿Cómo es el proceso de transformar tu vulnerabilidad en una fuerza escénica?
Para mí, hacer música es un proceso de sanación. Cuando escribo, me permito ser completamente vulnerable, pero en el escenario, esa fragilidad se convierte en fuerza. Son canciones que nacieron de emociones muy reales, pero que en directo toman otra dimensión: pasan de ser algo personal a ser compartido con el público. Normalmente mis canciones nacen a raíz de un concepto y luego todo se desarrolla, ya sea la melodía o la letra.
Defiendes una estética poderosa, muy pensada, casi cinematográfica. ¿Qué papel tiene lo visual en tu proyecto y cómo trabajas esa parte con tu equipo?
Lo visual es clave en mi proyecto, especialmente ahora que está en pleno crecimiento y que lo he llevado mucho tiempo sola. La imagen ayuda a contar la historia de la música, a hacer que cada canción tenga su propio universo. Creo que la diferencia está en los detalles y en la intención: no se trata de tener grandes recursos, sino de ser creativo y encontrar formas originales de transmitir lo que quieres decir. Me encanta experimentar con ideas, jugar con la edición, con los colores, con la estética… Al final, la música también se ve, no solo se escucha.
Tu voz parece venir de un sitio muy íntimo, pero se mezcla con un sonido muy del futuro. ¿Cómo conviven la espiritualidad y el futurismo en tu música?
Mis letras parten de lo cotidiano, de emociones que todos vivimos, pero siempre las rodeo de cierto misticismo: hablo de la luna, de las estrellas, del cielo, porque para mí son símbolos de algo más grande. Siempre he dicho que cuando canto es cuando más Carmen me siento, entonces la espiritualidad nace de esa conexión conmigo misma y lo que me rodea cuando canto. Luego, esa esencia se mezcla con una producción electrónica que mira al futuro, con sonidos que distorsionan la realidad y la llevan a otro nivel. Es un contraste que me encanta, porque crea una especie de magia dentro de cada canción.
Trabajas con un equipo de productores y creativos de alto nivel. ¿Qué aprendiste de colaborar con figuras como Daniel Alanis o CCF?
Cuando empecé a trabajar con ellos, no tenía ni idea de todo lo que iba a aprender. Carles es alguien que me motiva muchísimo, que me ha enseñado a hacer las cosas con más precisión, a ser más profesional sin perder la emoción. Me ha ayudado a centrarme en lo importante y a confiar en mi voz. Tener a gente que cree en ti y en tu proyecto hace toda la diferencia.
En tu universo hay ira, pero también sanación. ¿Qué lugar tiene el dolor en tu proceso creativo y cómo sabes cuándo una canción ya está lista para salir al mundo?
El dolor no me bloquea, al contrario, me ayuda a escribir. Mis canciones salen de experiencias muy dolorosas, y por eso me tomo mi tiempo con cada una. Leí una frase que decía “mi dolor escojo yo” y es por eso que las canciones más dolorosas las trato con el tiempo que necesitan porque no me gusta hacer música tan profunda corriendo y rápido. Algunas, como Una Voz, Combo o Estrella, han tardado meses en tomar forma. Otras salen en un día. Pero sé que una canción está lista cuando deja de ser solo mía, cuando siento que otras personas pueden encontrar en ella su propia historia.
Has tocado escenarios como Bigsound, Lo Esencial Fest o Club113. ¿Qué cambia dentro de ti cuando cantas en directo? ¿Qué te mueve ahí?
Adrenalinnnnnaaaa!!!!!! Subirme a un escenario me recuerda que este es mi lugar. No en una oficina, no trabajando como psicóloga, que es lo que estudié. Cuando canto en directo, siento que la Carmen más auténtica puede jugar y saltar.
Nos contaste que ‘SOLO UNA’ empezó como una melodía en tu cuarto. ¿Te acuerdas del momento exacto en que supiste que esa canción era algo especial?
Sí, totalmente. Quería hablar de una situación de abuso dentro de una relación, y el estribillo llevaba tiempo rondándome la cabeza. Me hacía un nudo en la garganta cada vez que lo cantaba a capella en mi cuarto. Ahí supe que estaba diciendo algo que necesitaba salir, que era mi verdad.
Muchas artistas emergentes sienten que deben elegir entre ser comerciales o ser fieles a sí mismas. ¿Qué le dirías a quien tiene miedo de mostrarse vulnerable?
¡Hay hueco para todos y puedes hacer lo que te dé la gana! Ser fiel a ti misma siempre es la mejor apuesta. Esto es una carrera larga y lo más importante es apoyarnos entre nosotras.
¿Qué artistas, libros o experiencias te han moldeado como Carmen Lillo? ¿Quiénes han encendido tus ganas de contar lo que cantas?
Uf, qué pregunta tan bonita y profunda. Creo que como Carmen Lillo no soy solo una artista, sino un cúmulo de historias, heridas, descubrimientos y pasiones. Cada cosa que me ha tocado, me ha empujado a cantar lo que no podía decir de otra forma.
Desde pequeña, Peter Pan me enseñó a no dejar morir a la niña que imagina, que sueña, que vuela aunque le digan que no se puede. Luego llegó la poesía de Irene X que me dio palabras cuando yo solo tenía emociones revueltas. También, V de Vendetta me encendió la llama de la rebeldía.
Musicalmente, artistas como Jorja Smith, Nina Simone me inspiraron a hacer de la vulnerabilidad algo elegante y potente, y Skrillex… el padre de la electrónica, me ha enseñado a conectar conmigo misma desde otra perspectiva.
Pero lo más real está en las personas. Mi hermana, mis amigos de toda la vida y mi familia. Y experiencias que me marcaron —una adolescencia jodida, y mucha lucha. Ahora están viniendo pequeñas cosas buenas por parte de la música como trabajar con IMB, actuar en el Bigsound o en MadOrgullo, ver como cada vez llega a más gente mi proyecto y sobre todo, los amigos que estoy haciendo por el camino… <3
Todo eso soy yo. Y si alguien, al escucharme, se siente un poquito más libre, más visto, más fuerte… entonces ya vale la pena.