CARACAZADOR

Cuéntanos un poco quién eres.

Wow, qué pregunta tan difícil. Cuando tuve que escoger un nombre artístico, usé el nombre de usuario que llevo utilizando toda mi vida: Caracazador. No me planteo quién soy realmente como figura musical. Es más bien descubrirme a mí mismo a través de Internet y de la producción musical. Es raro describirme, siento que estoy constantemente descubriéndome. Soy Pablo Pérez, una persona de Cádiz, muy normal y tranquila, que ha hecho música desde hace poco tiempo. Esa sería mi pequeña biografía.

¿Y me dices que siempre has vivido en Cádiz? ¿Dónde vives ahora?

Desde hace cuatro años vivo en Madrid.

¿Has vivido en otros lugares?

Sí, estuve un año en Lisboa y dos o tres años en Sevilla. Sevilla y Cádiz son escenarios muy similares, pero Lisboa fue lo más diferente. Sin embargo, vivir en Madrid ha sido lo que más ha influido en quién soy ahora.

Es curioso que Caracazador empezara como un nickname, no como un alter ego artístico, sino como una figura digital. ¿Te planteaste un empaque diferente o fue algo que simplemente surgió?

Es un buen apunte. La industria musical actual, al menos como yo la percibo, implica desarrollar tu persona y tu personaje. Eso es lo más complicado, intentar saber quién soy. Cuando me preguntan qué estilo de música hago, no sé qué responder porque bebo de muchos géneros. Es como un timeline de Internet, soy todo eso. Para mí, hacer música es lo que puede abarcar todo. Antes de lanzar República, subía canciones a Soundcloud y luego a Spotify, como si fueran una extensión de mi presencia en redes sociales.

Vamos a hablar de tus inicios en la música. ¿Cómo fue ese momento de la pandemia cuando decidiste armarte con un iPad y empezar a producir? ¿Qué vino primero, los premios o la música?

Todo empezó en la pandemia. Antes no había hecho música. Empecé a componer en 2020, cuando me pilló el confinamiento en Lisboa. Ahí las restricciones eran más relajadas, podía salir, ver gente, pero aun así tenía mucho tiempo libre y lo aproveché para hacer música. No tenía ninguna pretensión, simplemente lo hacía porque me apetecía. Salieron diez canciones y decidí subirlas. Eso despertó mi interés por seguir. Después, asistí a residencias artísticas y gané un concurso en la Universidad de Granada.

Antes de hablar de ese salto, ¿qué hacías antes de la música?

Estudiaba Filosofía y Letras, la carrera de Humanidades. Siempre me han gustado las letras, pero no veía la música desde el conservatorio. Estuve en el conservatorio, pero no quise seguir por ahí. Acabé la carrera el año pasado.

Terminaste la carrera, empezaste a producir tus canciones, sacaste Marea y Plata. ¿Cuáles fueron los puntos de inflexión con ese disco?

Más que un punto de inflexión, fue un punto de comienzo. La mayoría de la gente empieza su carrera musical con singles o EPs, pero yo saqué un disco entero, como en el método clásico de toda la vida, porque sentía que las canciones tenían una relación que se entendería mejor si estaban juntas. Fue un punto de partida. Algunas personas en la escena local de Madrid se interesaron en mí y me preguntaron cómo había producido el álbum. Les sorprendió que lo hubiera hecho con un iPad.

Entre Marea y Plata y República no hubo un EP, solo canciones sueltas, ¿verdad?

Sí, solo hubo algunas canciones sueltas que hice con mi pareja de ese momento. Luego, en verano de 2022, comencé a trabajar en República. Esta vez ya estaba acompañado por un sello y un equipo, así que no había prisa.

¿Cómo llegaste al taller de composición en Casa Murada con Zahara? ¿Sabías que esto podía ocurrir?

No tenía idea de que esto podía ocurrir. La Casa Murada es un sitio emblemático, donde han trabajado artistas como Zahara, Love of Lesbian, Nathy Peluso y Silvia Pérez Cruz. Para mí, estar allí era un sueño. Zahara era alguien a quien admiraba desde adolescente, y cuando surgió la oportunidad de hacer el taller, no me lo pensé. Fue un ambiente muy familiar, casi como un campamento, y al final nos hicimos muy amigos.

¿Hubo un momento clave en el que Zahara te propuso entrar en Gozz Records?

Zahara fue muy cuidadosa con lo que me dijo, pero en un momento, después de mostrar mi trabajo, se emocionó y me dijo que quería hacer canciones conmigo siempre. Fue un momento muy fuerte para mí. No me prometió nada en ese momento, pero me pidió que le enseñara lo que hiciera en el futuro. Cuando tuve la idea de República, se lo presenté y le gustó muchísimo. Ahí fue cuando me propuso hacer un disco.

Qué guay, felicidades. Entonces, ¿cómo ha sido la experiencia trabajando con Gozz Records?

Gozz Records es un sello muy pequeño, solo Zahara, Guillermo y Bea. Me gustó mucho el ambiente familiar del sello. No quería estar en algo grande que me sobrepasara. El sello es muy artesanal, todo lo hacemos nosotros, desde los vídeos hasta los pequeños detalles. Es como una familia.

Y con Plan B Music, ¿cómo es la experiencia?

Plan B Music es mi equipo de management. Vino de la mano de Gozz. Zahara me recomendó tener un manager y elegimos a Estefanía, que es increíble. Fue mi primera opción y aceptó. Me siento muy afortunado porque todo ha fluido muy bien, desde el sello hasta el management.

¿Y qué podemos esperar de República?

República es un conglomerado de muchas cosas, muchos estilos y sonidos, pero al final soy yo el nexo que une todo. Quería que cada canción pudiera ser independiente, pero que juntas contaran una historia. Es un álbum sobre una relación avanzada, sobre los retos de convivir y entenderse. No es una narración lineal, sino un momento concreto de una relación.

¿Cuántas veces has llorado haciendo este álbum y te ha sanado?

Llorar, poco. Llegué al álbum ya llorado, pero me ha sanado mucho. No sé si yo he hecho el álbum o el álbum me ha hecho a mí, pero ha sido una experiencia muy sanadora.

¿Has usado el iPad esta vez?

Un poco, pero ya tengo un portátil. Aún así, creo que con la autoproducción puedes llegar muy lejos, y eso es algo que quiero demostrar.

¿Te ves haciendo algo fuera de la música, como dirección artística?

Me gustaría producir para otros, trabajar en proyectos más allá de Caracazador. La música es muy amplia, y me encanta explorar diferentes facetas. También me gusta escribir, pero no lo contemplo fuera de la música.

¿Qué le dirías a los artistas emergentes?

Que se descubran a sí mismos y se sientan reflejados en lo que hacen. Lo más importante es que estén contentos con su proyecto artístico.