MARIA MESTRE
Tu nuevo single “un euro” mezcla bossa nova y pop alternativo para hablar de precariedad. ¿Cómo surgió esa idea y por qué querías contarla desde un sonido tan suave?
Venía de estar escuchando un tema de billie eilish que se llama ‘bossa nova’ unos meses atrás, me gusta mucho como en esa canción ella lo lleva a su terreno, y tenía ganas de meter esos ritmos en una composición propia.
Cuando la escribí la letra me salió sola, ya que era un pensamiento que no salía de mi cabeza, el ‘no me llega el dinero para hacer esto’, ‘no me puedo permitir esto otro’ etc. Al final vivir en una ciudad como Madrid, pagar un piso, costearse una carrera musical etc es carísimo, y no sería la primera vez que acabo con la cuenta a cero o en rojo. Y en vez de llorar -que también- pues pensé en ponerlo en un tema y tratar de tocar este tema desde la ironía y la fantasía.
Tu música tiene capas electrónicas, texturas orgánicas, un cuidado estético muy personal… ¿Cómo trabajas esa mezcla y hasta dónde llega tu mano en el proceso creativo?
Aprender a producir fue algo que me abrió bastantes puertas a la hora de componer en este sentido. A poder probar sonidos, texturas, mezclar ideas etc. Ahora puedo empezar una canción desde un sample que encuentro por ahí, de un sonido ambiente de la calle que pueda distorsionar o de un instrumento. Me gusta ir sumando capas con los elementos que la canción me va pidiendo mientras que la voy componiendo, y una vez tengo algo sólido, reviso que se queda y que no. También me gusta juntarme con otrxs productorxs que me ayudan y aportan a mis piezas, siempre me enseñan cosas nuevas.
Has ido del pop experimental al indie, del R&B a la electrónica. ¿Sientes que tu sonido ya está definido o sigues en una búsqueda constante?
Dentro del pop alternativo hay mucha cabida, y mucho espacio a la experimentación. Yo me muevo entre diferentes géneros porque son los que llevo escuchando desde pequeña, los que me han enseñado a cantar, y los que tienen las melodías que a mi me emocionan, de los que saco ritmos que también son muy familiares y que llevan conmigo años. Aquí puedo estar hablando desde el r & b al reggaeton o al pop y el folk. La evolución es algo inevitable en cualquier artista que desea avanzar y que tiene curiosidad por la música en mi opinión, pero no necesariamente me veo inclinada hacia un género en particular. La mezcla de cada una es lo que le hace auténtica y yo busco “qué mezcla me va a salir hoy para esta canción”, sin darle muchas vueltas, me dejo soprender.
En tu primer EP 1014 documentas un proceso de reconstrucción emocional. ¿Qué ha cambiado en ti desde entonces, y cómo se refleja en lo nuevo que estás haciendo?
Lo miro con cariño y orgullo, fue un trabajo del que aprendí mucho, tanto del proceso artístico como de “qué es lo que quiero para mí de ahora en adelante”. Creo que siempre he partido de unas letras bastante sinceras, pero quizás a lo largo del tiempo he ido desprendiéndime de ciertas restricciones a la hora de componer. También también a reafirmarme en mi faceta de productora, que no es nada fácil en esta industria, y lanzarme a hacer las cosas por mi misma, a aprender de otrxs artistas y profesionales que me rodean y aplicarlo en mi proceso. Sobre todo he aprendido a apostar por mis ideas, a tener menos miedo a expresar mi opinión, a que me dé todo más igual jajaja.
En canciones como cristalino o no tengo corazón mezclas arpas, flamenco, autotune, sonidos de la naturaleza… ¿Cómo eliges esos elementos y qué buscas provocar en quien te escucha?
Voy dejando que la canción vaya pidiendolo que necesita. Al final en tu cabeza van sonando los elementos que faltan, o empiezan a chirriar los que te sobran. Es un trabajo de ir probando cuales son las piezas que encajan y que elevan el tema.
Al final cuando compongo o creo mi música mi objetivo es llegar a ‘ese sentimiento’, la forma en la que se llegue es lo de menos, por eso hay vía libre a la experimentación en cuanto a instrumentos, efectos o texturas. Encontrar el punto exacto, el equilibrio, es lo difícil, yo soy de menos es más.
Una vez comparto esa canción con la gente, solo busco que puedan conectar con mi música, que encuentren en mis letras algo interesante, familiar, incluso irónico a veces, ya la interpretación literal que le den es lo de menos.
Te hemos visto crecer desde 2022, ¿cuándo sentiste por primera vez que tu proyecto ya no era solo una idea, sino algo real?
Puede que con mi primer concierto, al ver materializadas mis canciones delante de la gente, ahí ya empecé a verlo como algo que tomaba forma en el mundo real, fuera de un estudio o de Spotify. Más allá, cada vez que alguien desconocido me dice que escucha mi música, me parece bastante loco (o que me está vacilando jajaja) y entonces me doy cuenta de que existe y que el trabajo que hay detrás al final se va reflejando.
Vas a tocar en La Sala del Movistar con el apoyo de Sony, YouTube y Primavera Sound. ¿Cómo vives ese tipo de momentos grandes en contraste con el proceso tan íntimo que parece tener tu música?
Conseguir oportunidades así es algo que aprecio mucho, y que a la vez disfruto. Poder tocar en un sitio tan emblemático de Madrid es alucinante para mí. El directo es algo que me gusta y me da coraje a la vez. Me gusta trasladar esas creaciones que surgen de una forma más solitaria o intima a un espacio público, al final se transforman y cogen un color diferente. Es una faceta que quiero trabajar cada vez más, dar más conciertos, trabajar el directo, construir una experiencia etc.
Tu forma de escribir es muy honesta, a veces incluso un poco cruda. ¿Te da vértigo compartir partes tan íntimas o crees que ahí está precisamente tu fuerza?
Puede que antes sí, pero hace tiempo decidí que me iba a dar exactamente igual jajaja.
Muchas artistas jóvenes se sienten perdidas entre lo que “funciona” y lo que realmente quieren hacer. ¿Cómo lidias tú con esa presión?
Entiendo el dilema, pero es algo que no me planteo. Crear por ‘funcionar’ nunca ‘funciona’, el público es inteligente y al final sabe ver cuando algo es auténtico o no.Yo hago música porque realmente es lo que quiero, lo que me nace, pero copiar una estructura de canción porque otro artista lo está haciendo y le va bien, no significa que te vaya a funcionar a ti. Si no, existiría una ‘fórmula del éxito’ jaja. Creo que pierde toda la gracia, yo lo hago por vocación, y si la gente conecta con ello, pues fantástico 🙂
Si mañana no hubiera internet y solo pudieras cantar en plazas o en bares, ¿seguirías haciendo música? ¿Cómo sería maria mestre en un mundo sin pantallas?
100%. Yo hago música simplemente para sentirme bien y completa. Me parece alucinante que haya gente que me escuche y le guste lo que hago, pero realmente mi objetivo a la hora de crear música no es la de complacer a nadie más que a mi misma. Tocar en directo es algo que me encanta, y si hay que hacerlo en medio de la calle pues se hace, una se adapta al venue, el caso es crear una buena experiencia.
Más allá, mentiría si dijera que podría vivir en un mundo sin internet. Hay que saber equilibrarse, desconectar etc, pero creo que mi proyecto, como yo, nace de la cultura pop, de haber vivido viendo series sin descanso, de messenger, de quedar con tus amigas y hablar sobre cosas que pasan en rrss, conocer el lore de YouTube etc. Al final es algo que está integrado en mi forma de vida y de ser y que no rechazo, no soy muy nature girlie la verdad, soy más de ciudad y 4G.