LILI DIEM

En Euroafricana dices una frase que lo resume todo: “No soy mitad y mitad. Soy 100% de cada lado”. ¿Cuándo entendiste que tu identidad no era una división, sino una potencia?

Honestamente, hasta hace muy poco no había aceptado mi identidad. Llevaba toda la vida rechazándome, y no me había dado cuenta. Cuando creces siendo mestiza, tu forma de ver el mundo tiene otra perspectiva. En mi caso, pasé la mayor parte del tiempo en España, si le sumamos situaciones personales que no me habían permitido conectar con mi otro lado, con mi parte Africana, tenemos a una joven perdida. Estos últimos años, he estado viajando de nuevo a África, conectando con mis raíces y con un lado más puro, más humilde.

Esto me ha hecho cambiar. Me ha permitido acabar entendiendo que es una bendición ser mestiza, que es una bendición tener la sensibilidad de ambas culturas. Poder estar en España, y sentirte más española que nada y pillarte un vuelo a Ghana, y pensar, joder es que soy muy africana.

Crecer entre España y Ghana implica habitar dos imaginarios, dos acentos, dos hogares. ¿Cómo ha moldeado esa mezcla tu forma de mirar el mundo y de contarte dentro de él?

España y Ghana son dos países completamente distintos. Su forma de vivir, de hablar, de relacionarse… no tiene nada que ver. Pero hay algo que siempre he sentido en común: los dos están llenos de alegría y de vida.

La mezcla me ha permitido entender cosas que, si no has vivido esas realidades de cerca, es difícil comprender.
Esa dualidad personal de Lili, es lo que ha dado forma a la visión creativa de Euroafricana.

Europa y África me han enseñado a mirar el mundo de otra manera, y esa mirada es hoy mi forma de crear música: contar lo que soy con la sensibilidad de ambos lados. De ahí nace mi mirada, hecha de los lugares que me construyeron.

Tu EP se abre con Españolas, un Afro-drill que celebra a mujeres que vienen “de mundos mezclados y hablan alto”. ¿Qué sentiste al escribir un tema que es, en parte, celebración y en parte reivindicación?

Españolas nace de esa pregunta tan repetida de “¿pero tú eres española?”. Quería jugar con eso, darle la vuelta y crear algo pícaro y desenfadado dentro del universo Euroafricana, pero que también fuera un homenaje creativo a las españolas afrodescendientes. A esas mujeres que vienen de mezcla y ocupan el espacio con una belleza que quita el aire jajaja.

Es celebración, pero también una forma de decir: aquí estamos. Como dice la canción: “no sé qué pasa con las españolas, que siempre hay gente detrás, tienen cola…” 😉

En Euroafricana conviven Afro-drill, trap y ritmos caribeños con una sensibilidad europea. ¿Cómo construyes ese mapa sonoro sin perder autenticidad y sin traicionar ninguna de tus raíces?

Siento que Euroafricana se ha construido de una manera muy genuina. Se grabó entre España y Ghana, y creo que se percibe en la energía, en los ritmos y en el momento que estaba viviendo en cada lugar. No fue algo calculado, sino vivido.

La sensibilidad ha sido clave en todo el proceso: estar abierta, ser una esponja, escuchar mucho y sentir lo que me rodeaba. También el trabajar con artistas y productores increíbles de ambos países me dio una perspectiva enorme; cada colaboración aportó una mirada distinta, una forma única de entender la música. Más que intentar mezclar géneros o mundos desde una parte más teórica, quise hacerlo desde la experiencia compartida. Así es como creo que hemos construido ese mapa. Directamente respetando cada raíz tal y como es, sin forzarla.

La nota de prensa habla de “transformar la duda en fuerza”. ¿Qué dudas marcaron tu camino y cómo las convertiste en discurso, estética y músculo creativo?

Un día decidí cambiar el “¿pero quién soy?” por “voy a contar lo que soy”. Voy a mostrar mi historia a través de la música. Como a todos, la vida pasa, y llega un momento en que tienes que asumir la responsabilidad y decidir qué quieres hacer con lo que te ha sucedido. No quiero desvelar demasiado, porque se verá reflejado en las visuales y en Euroafricana, pero sí puedo decir que gran parte de mi camino ha sido aprender a transformar las dudas, las inseguridades y las comparaciones en fuerza.

Ser “La Popi Gánster” es también una declaración estética. ¿Qué parte de ese personaje nace del juego y qué parte nace de la necesidad de defender tu historia?

Desde adolescente he sido una Popi Gánster, siempre lo digo medio en broma, pero es muy real. La dualidad me ha acompañado toda la vida. Por un lado, una estética clásica, a veces incluso muy formal (sobre todo en estos últimos años), y por otro, una energía firme, muy pícara, con carácter. Es una mezcla curiosa entre la imagen y una parte muy auténtica de mi personalidad.

Con Lili Diem he querido darle aún más protagonismo a esa Popi Gánster, porque el contraste se vuelve más evidente. Muchas veces la gente se sorprende cuando escucha mi música o forma de escribir, porque no les encaja con la imagen que proyecto, y justo ahí pasa algo interesante.

Hay juego, claro, pero también hay una necesidad real de defender mi dualidad en todas sus facetas. La Popi Gánster es una propuesta muy especial. Al final las personas podemos ser muchas cosas a la vez y eso es increíble.

Tu música abre la puerta a una generación que habla desde la mezcla sin pedir permiso. ¿Sientes que tu visibilidad puede ser un punto de referencia para personas que también crecen entre dos culturas?

No sé hasta qué punto puedo considerarme una referencia, pero sí me gustaría que, a través del proyecto, otras personas puedan sentir algo parecido a lo que yo he sentido estos últimos años al escuchar a artistas como DEVA, La Blackie o Cyril Kamer:

Tener referentes es fundamental. Te ayuda a sentirte representada, a reconocer tu propia experiencia en otra voz y, sobre todo, a creer que ese lugar también es posible para ti.
Si Lili Diem puede funcionar como un espejo para personas que han crecido entre dos culturas, entonces ahí hay algo muy valioso.

El cuerpo —cómo se mueve, cómo se muestra, cómo resiste— tiene un peso enorme en las músicas urbanas. ¿Qué papel juega tu cuerpo en tu obra y en la forma en la que ocupas el escenario?

Para mí, la música no existe sin baile; el movimiento es la forma más natural de sentir y expresar el ritmo. Ghana me enseñó que se baila en todos lados: en funerales, bodas, en la iglesia… bailar es comunicar, celebrar y resistir.
Llevo bailando toda la vida, me apasiona expresarme y ver cómo se expresa la gente a través del baile. Bailar te da la libertad de mostrar quién eres o cómo te sientes sin tener que hablar. Conectar de manera natural.

“Euroafricana” es valiente, elegante y contundente. ¿Qué te gustaría que quedara resonando en quienes lo escuchen por primera vez?

Me gustaría que quedara resonando el concepto “Show me your genes” – muéstrame tus raíces-. Que quien lo escuche se reconozca en esa búsqueda: en el desarraigo, en la dualidad, en no pertenecer del todo a un solo lugar. Es un EP para quienes han crecido viendo el mundo desde una sola cara, para quienes han sentido su identidad fragmentarse con el tiempo, y para quienes han tenido que reconstruirse poco a poco.

Euroafricana es un espacio para abrazar esas mezclas, esas contradicciones, y entender que no caber en una sola caja también es una forma de identidad.

Si pudieras pintar una frase en una pared de tu barrio, sin firma y sin contexto, ¿qué escribirías ahora mismo?

“Life is what you make it”.