JÚLIA CATALÀ
‘16 minuts de pausa’ nace como una invitación a detenerse. ¿Recuerdas el momento exacto en el que sentiste que necesitabas hacer esa pausa para poder seguir avanzando?
Pues fue después de sacar el EP el año pasado. Cuando empecé a pensar en canciones nuevas me di cuenta de que estaba muy metida en las redes, viendo constantemente lo que hacía otra gente y comparándome mucho. Al final tenía la cabeza llena de información, de opiniones y de cosas externas, y sentí que necesitaba parar un poco. Entonces empecé a componer y a producir más canciones y a escribir sobre lo que me pasaba por la cabeza, sobre la fugacidad del tiempo y lo rápido que pasa, porque es algo que tengo muy presente. También sentía que estaba perdiendo el tiempo con cosas que no eran importantes y que me faltaba tiempo para hacer todo lo que quiero hacer y decidí parar y salió este EP.
¿Crees que hoy nos cuesta más escucharnos a nosotros mismos que hace unos años?
Creo que sí, que hoy en día estamos constantemente recibiendo estímulos e información de todas partes. Cuesta más parar, escucharse y encontrarse a uno mismo. De hecho, tengo un vídeo fijado en mi Instagram que habla precisamente de eso: de cómo a veces ya no sabes qué cosas haces porque te nacen de verdad y cuáles haces por tendencia o por influencia de lo que ves alrededor. Y que cuesta saber quien eres y escucharte.
Hay una idea muy potente en el proyecto: sentirse pequeña frente al ruido del mundo. ¿Qué cosas te ayudan a volver a encontrar tu sitio cuando todo parece ir demasiado rápido?
Me gusta pararme y organizar todo lo que quiero hacer, y sentir que estoy haciendo lo que realmente quiero, que no estoy perdiendo el tiempo. También me va muy bien ponerme a escribir y componer canciones sobre lo que me pasa por la cabeza, me ayuda a conectar conmigo misma y a no pensar en nada más.
Además de escribir e interpretar, has autoproducido íntegramente el EP. ¿Qué has descubierto sobre ti misma al ocupar también el rol de productora?
Producir me encanta. Creo que experimentando con la producción he encontrado mi sonido propio, algo que no habría podido hacer de otra manera. Me gusta mucho poder jugar y experimentar con mi sonido hasta encontrar algo que me represente de verdad.
Muchas artistas hablan de la vulnerabilidad en sus canciones.
¿Dónde está para ti la diferencia entre ser vulnerable y exponerse demasiado?
Para mí, ser vulnerable es mostrar tus sentimientos, abrirte al escribir canciones y exponerte emocionalmente. A través de mis canciones considero que me muestro vulnerable, pero explico lo que yo quiero de forma voluntaria. Exponerse demasiado, para mí, sería quizá contar cosas que ni siquiera quería contar o para las que no estaba preparada.
En varias canciones aparece la sensación de estar condicionada por expectativas ajenas. ¿Cuánto tiempo te llevó aprender a distinguir qué querías tú y qué esperaban los demás de ti?
La gente que me rodea siempre me ha animado a escucharme a mí misma. Aun así, sí que he tenido presente la opinión de los demás muchas veces y he estado condicionada por expectativas externas. Es algo que he ido aprendiendo con el tiempo, y cada vez intento escucharme más a mí misma y aplicar los consejos que me dan y escuchar opiniones, pero sin perderme a mí misma.
Tu música se mueve entre el pop y el R&B desde un lugar muy íntimo. ¿Qué artistas o discos te han acompañado mientras construías el universo de 16 minuts de pausa?
He estado escuchando mucho artistas como Ralphie Choo i Rusowsky. Tambien Rex Orange County que es de mis artistas favoritos y Daniel Caesar. También he escuchando Dijon.
El EP dura exactamente dieciséis minutos. Si pudieras regalar esos dieciséis minutos a alguien concreto, ¿a quién se los dedicarías y por qué?
Si pudiera regalar esos dieciséis minutos a alguien concreto, se los regalaría a todo el mundo que lo escuche. El EP está pensado precisamente para eso: para que cada persona se dedique ese tiempo a sí misma.
Creo que es muy importante parar de vez en cuando y tener un momento para nosotros y hoy en día cuesta un poco hacerlo.
Has ido creciendo poco a poco, de forma bastante orgánica, dentro de la escena catalana. ¿Qué cosas has aprendido sobre la paciencia en una industria que parece exigir resultados inmediatos?
Todavía estoy creciendo y me ha costado convivir con lo de los resultados. A veces me fijo mucho en los números, en el alcance. Ahora estoy aprendiendo a dejar eso un poco de lado, hacer lo que quiera yo y lo que me guste, lo que me salga, sin pensar tanto en si gustará o en el alcance que tendrá, y no condicionarme por eso. Intento tener paciencia también: el disco habla sobre la fugacidad y sobre esa sensación de que el tiempo me persigue, y yo soy una persona bastante impaciente. Estoy aprendiendo a tener más paciencia e ir paso a paso.
Hay una frase implícita en todo el proyecto: parar para no desaparecer. ¿De qué manera intentas proteger hoy tu identidad artística frente a la velocidad de las redes y las tendencias?
Al final creo que al hacer música estoy indirectamente condicionada por las tendencias, porque estamos constantemente recibiendo inputs, información y es muy difícil no estarlo y creo que también está bien coger referentes actuales, en parte. Igualmente, para también despegarme un poco de eso i contruïr mi identidad intento buscar referentes de todas las épocas y de disciplinas distintas.
Justo haciendo este EP me he leído dos libros de los que me han salido muchas ideas, y he escuchado música tanto actual como de otras épocas. También he experimentado sin pensar en lo que saldrá, intentando dejarme llevar un poco más y así ir encontrando un sonido propio.
Ahora que este primer EP ya está fuera y ha dejado de pertenecerte solo a ti, ¿qué te gustaría que encontrara alguien que lo escuche dentro de unos años?
Me gustaría que quien lo escuche encuentre una especie de retrato de lo que vivo yo, pero también de lo que creo que vivimos muchas personas de mi generación. Puede encontrar un retrato de la generación, pero a la vez llevárselo a su terreno y hacer que esos dieciséis minutos también le sirvan para reflexionar, pensar y dedicarse ese tiempo a sí mismo. Ya que al final el EP está pensado para que cada uno se lo lleve a su propio lugar.