JÚLIA BLUM

Somiar Desperta ya desde el título plantea una contradicción muy bonita: soñar sin dejar de estar presente. ¿En qué momento sentiste que estabas viviendo entre esos dos estados?

Somiar Desperta hace referencia a ese estado de estar un poco disociada o abstraída de la realidad. Es un espacio muy reconfortante: creo que todos vamos ahí muchas veces para alejarnos un poco de la realidad y descansar la mente. Pero también me interesa el juego que hay dentro de esa idea, porque tarde o temprano tienes que volver a conectar, volver a tirar de los hilos y es necesario hurgar y hacer frente a las emociones. Creo que es algo muy habitual estar entre estos dos estados, que es algo que todos hacemos y que forma parte bastante de nuestro día a día.

Tu música siempre ha tenido un carácter muy íntimo y emocional. ¿Escribir canciones es una forma de entender lo que sientes… o de atreverte a decirlo?

A veces empiezas una canción sabiendo ya de qué quieres hablar, quizá a partir de una frase o de un concepto, y otras veces simplemente estás jugando, haciendo música, y de ahí nace una progresión que te lleva a un pensamiento.
Creo que todo lo que digo en mis canciones son cosas que podría hablar tranquilamente con mi entorno. En este disco, las canciones me han permitido hurgar en las emociones y reflexionar sobre ciertas cosas, pero no siento que me hayan servido como excusa para decirlas.

En este nuevo disco parece haber una evolución tanto sonora como personal. ¿Qué parte de ti ha cambiado más desde tus primeras canciones hasta ahora?

Creo que ha sido una evolución muy natural, como compositora, como música y también como persona. Y siento que ahora estoy mucho más cómoda no solo haciendo canciones, sino también con todas las partes que implica tener un proyecto musical, que muchas veces van más allá del estudio.

Tus letras hablan desde experiencias muy propias, pero conectan con mucha gente. ¿En qué momento una historia deja de ser tuya para volverse de todos?

Diría que pasa en el momento en que sale la canción porque en ese momento, el significado o la sensación que pueda transmitir queda abierto a la mirada y a la experiencia de quien la escucha.

Has pasado por escenarios muy distintos, desde televisión hasta festivales grandes. ¿Dónde sientes que eres más tú: en la intimidad o en el ruido?

Ambas cosas tienen lo suyo, y creo que es muy divertido experimentar los dos lados. 

Disfruto mucho tocando en directo para un público más amplio, con toda la energía que eso genera, pero también valoro muchísimo los conciertos más íntimos, donde puedes interactuar más de cerca con la gente. Y como espectadora me pasa exactamente lo mismo: me encanta ver a un artista o una banda en una sala grande, donde el directo puede desplegarse de otra forma, pero hay algo muy especial en las salas pequeñas. Hay matices y momentos que solo se pueden llevar a cabo en ese contexto.

Dentro del pop catalán estás construyendo una identidad muy reconocible. ¿Te preocupa encontrar tu sitio o sientes que ya lo estás creando a tu manera?

Siento que estoy haciendo lo que ahora mismo me parece correcto, lo que me hace sentir bien y lo que para mí tiene sentido.

Hay una sensibilidad muy delicada en tu forma de cantar, casi como si la voz estuviera a punto de romperse. ¿La fragilidad es un lugar incómodo… o donde realmente te reconoces?

Me gusta mucho que en este disco hemos hecho en el estudio un ejercicio de cantar de una forma distinta a trabajos anteriores. Ha sido muy liberador y muy interesante. La voz es mi instrumento principal, así que me ha gustado mucho poder explorar y transmitir sensaciones como la fragilidad, como comentáis.

Tus canciones parecen invitar a parar, a escuchar, a sentir sin prisa. ¿Crees que hoy en día sentir despacio es casi un acto de resistencia?

Creo que tenemos la sensación de que todo va muy deprisa y a veces cuesta parar. Pero también pienso que cada persona lo vive de una manera distinta y que no todo el mundo necesita lo mismo. En mi caso, sí siento esa necesidad de frenarme de vez en cuando y salir del modo piloto automático.

Si alguien escucha Somiar Desperta dentro de diez años, ¿qué te gustaría que entendiera sobre la persona que eras cuando lo escribiste?

Creo que es muy difícil responder a eso porque ahora mismo sigo muy inmersa en este disco. Es en lo que he estado trabajando durante el último año y hay muchas cosas a tener en cuenta. Pero creo que, en realidad, me gustaría más que esa persona entendiera la música y no tanto que se fijara en mí. Para mí tendría más sentido que, si alguien escucha estas canciones dentro de diez años, le sigan llegando, le sigan diciendo algo, pueda hacerlas suyas y le remuevan algo por dentro. Más que pensar en quién las escribió o en qué quería decir exactamente, me gustaría que siguieran vivas en quien las escucha.