THALS
Te fuiste de tu ciudad en el sur de España a Londres con solo 18 años para perseguir tu sueño. ¿Qué se siente mirar atrás y ver todo lo que has construido desde entonces?
A veces no me doy cuenta de lo mucho que he avanzado. Me pasa que, cuando me paro a pensar en mi vida, me enfoco más en lo que aún no tengo que en todo lo que ya he logrado. Pero cuando de verdad me permito mirar atrás, me doy cuenta de lo increíble que es haber llegado hasta aquí.
Con solo 18 años me fui de casa pensando que la vida sería más fácil de lo que realmente es. Llegar a Londres fue como aterrizar en otro universo: un mundo nuevo, excitante, lleno de oportunidades, pero también de mucha comparación, muchos ‘no’, y mucha soledad.
A veces me he sentido completamente sola, porque Londres es una ciudad muy temporal —la gente viene y va, todo el tiempo. En más de una ocasión pensé en dejarlo todo y volver a España, porque eso sería lo fácil. Pero cuando veo que ya han pasado seis años y que sigo aquí, luchando por mi sueño, me doy cuenta de que rendirme sería una locura. Porque, a pesar de todo, siento en el fondo que este camino es el mío. Y eso se siente bien.
Empezaste influenciada por el indie pop y el rock de los 2000, pero ahora tu sonido va por caminos más oscuros, electrónicos y punk. ¿Cómo ha sido esa evolución?
No te voy a mentir, mis primeras referencias musicales fueron Camp Rock, Demi Lovato, los Jonas Brothers, Avril Lavigne… todo ese mundo de pop-rock de los 2000 que me marcó muchísimo cuando era pequeña. Así que cuando empecé a hacer música, naturalmente esas raíces salieron en mis primeras canciones.
Con el tiempo, empecé a escuchar muchísima música nueva, y también a hacer música de verdad, a experimentar, a equivocarme, a probar otra vez… y fue así como poco a poco mi sonido fue evolucionando. Me acuerdo que al principio tenía muy presente a Girl in Red como una referencia, pero también sentía que estaba todavía buscándome.
En 2021 empecé a escuchar música electrónica y ahí se me abrió un nuevo mundo. Descubrí sonidos que me hacían sentir más libre, más yo. Desde entonces, mi proyecto ha ido abrazando esa influencia electrónica, a veces más oscura, más cruda, incluso con un puntito punk.
Hoy por hoy siento que lo que estoy haciendo tiene mucho más sentido para mí. Me siento más cómoda cantando, más conectada con lo que escribo, porque ya no estoy intentando encajar o imitar a nadie, sino simplemente dejar que salga lo que tengo dentro.
Y también te digo: no creo que vaya a tener un género fijo nunca. Yo solo hago lo que me inspira en ese momento. Puede que dentro de cinco años esté haciendo jazz… bueno, no creo, ¡pero quién sabe! jajaja
Tu música tiene un filo crudo, como si no buscaras perfección sino verdad. ¿Es algo intencional o simplemente es lo que te sale cuando creas?
Si te soy sincera, no es algo que planee de forma consciente, pero sí viene de dentro, y eso ya refleja mi intención. No busco que mi música sea perfecta, sino que diga algo real. Aunque muchas veces no escriba sobre algo que me ha pasado exactamente, sí lo hago desde una verdad emocional que he vivido de formas parecidas, o que he aprendido observando. Me gusta ser directa con lo que escribo, no esconderme.
Antes, cuando empecé, hacía canciones con la esperanza de hacerme viral, de encajar. Pero ahora ya no. Este proyecto tiene sentido para mí. Cada canción que he escrito últimamente ha sido como una pieza más del puzzle, y aunque no lo planeé así desde el principio, ha acabado teniendo una narrativa muy clara. Estoy muy orgullosa de eso.
Todo ha surgido de forma muy orgánica. En cada sesión con mi productor, yo llegaba con una idea, una frase, o algo que había escrito en una nota de voz mientras me duchaba. A partir de ahí, íbamos desarrollando la canción. No hubo fórmulas ni estrategias, solo verdad. Y eso se nota en el resultado.
Has tocado en un montón de salas en Londres. ¿Qué te ha enseñado la escena londinense que no hubieras aprendido en otro lugar?
Es curioso porque cuando empecé a hacer música, ni siquiera pensaba en subirme a un escenario. Mi plan era sacar canciones y ya. Porque tenía pánico escénico. Es algo que arrastro desde pequeña.
Pero mudarme a Londres me cambió profundamente. Estar aquí sola, me obligó a crecer, a enfrentar mis miedos cara a cara. Londres tiene esa energía que te empuja, que te reta, pero también te abraza si decides lanzarte. Poco a poco empecé a atreverme: primero con acústicos íntimos, luego con banda, y ahora puedo decir que disfruto del escenario, algo que jamás imaginé.
La escena londinense me ha enseñado algo que no creo que hubiese aprendido igual en otro lugar: aquí puedes ser tú, sin máscaras. Donde crecí, muchas veces me sentí juzgada por cómo me vestía, cómo hablaba, incluso por mi forma de sentir o amar. Había una presión constante por encajar, por no salirse demasiado del molde. En cambio, en Londres descubrí que no solo está bien ser diferente, sino que eso es precisamente lo que te hace especial.
Aquí la gente se expresa sin miedo, y esa libertad me ha contagiado. Me ha permitido explorar no solo mi identidad como persona, sino también como artista. Me he quitado muchas capas, y en ese proceso he encontrado una voz más auténtica, más mía. La música que hago ahora, y cómo la presento en directo, viene desde ese lugar: desde la libertad, desde el coraje de ser yo, aunque tiemble un poco al hacerlo.
Volverás a Madrid para presentar tu próximo proyecto. ¿Qué significa para ti mostrar tu proyecto en tu país después de crecer tanto fuera?
En mi segundo año viviendo en Londres conocí a mis amigos de Madrid, y desde entonces mi vida cambió. Madrid se convirtió en una especie de refugio emocional para mí, un lugar donde recargo energía, pero siempre lo había vivido como vacaciones, como una escapada. Nunca pensé que llegaría el momento de cantar allí, al menos no tan pronto.
Ahora se ha dado la oportunidad de ir en mayo a grabar un par de videoclips con Jon, que además de ser un director increíble, es un gran amigo. Y ya que estaré allí, sentí que era el momento perfecto para compartir lo que estoy haciendo.
Este proyecto nuevo significa muchísimo para mí. Es lo más honesto, lo más yo que he hecho hasta ahora. Me siento segura, con un sonido que me representa de verdad. Y compartirlo con mis amigos en Madrid —muchos de los cuales han estado a mi lado en todo este proceso— es algo muy especial.
Algunas de las canciones de este proyecto están en español, lo que hace que todo se sienta aún más cercano, más íntimo. Siento que ese concierto va a ser de los más especiales para mí. Estoy segura de que estaré nerviosísima, pero también muy agradecida. Volver a mi país con mi música, después de todo este tiempo fuera, tiene un significado muy profundo para mí. Es algo muy personal y emocionante.
Como artista autodidacta, ¿cómo has aprendido a confiar en tu instinto cuando no hay un camino claro marcado?
Es una gran pregunta. La verdad es que sigo aprendiendo a confiar en mí misma. A veces tengo muchas dudas, muchas preguntas y pensamientos negativos que no dejan de rondar mi cabeza. Cuando la ansiedad me invade, trato de calmarme y me repito a mí misma: ‘Todo va a estar bien’. Pienso en todas las veces que deseaba estar donde estoy ahora, y me doy cuenta de que estoy exactamente en el lugar que soñaba hace unos años.
He pasado por momentos difíciles, pero siempre he salido adelante, porque sé que todo es temporal. Y en esos momentos me pregunto: ¿qué estaría haciendo si no estuviera en la música? Y honestamente, mi cabeza no sabe qué responder, porque no hay otro camino para mí.
Este proceso de confiar en mí misma y en el universo es un aprendizaje constante. Es seguir mi voz interna y dejarme guiar por mis instintos. Al final del día, lo más importante es hacer lo que mi corazón me diga.
Tu sonido está lleno de contrastes: dulce pero áspero, nostálgico pero moderno. ¿Qué buscas provocar en quien te escucha?
Lo que busco es que la gente sienta algo. Quiero que, cuando escuchen mi música, se identifiquen con ella, que haya algo en esas canciones que les haga sentir que no están solos, que toque algo dentro de ellos. Es como si mi música fuera una llave para abrir un espacio emocional que tal vez no sabían que existía. No se trata solo de sonar bien, sino de provocar una reacción real, algo que les haga pensar ‘Dios, esto es exactamente lo que siento’. Me encantaría que sientan lo mismo que yo siento cuando escucho a los artistas que me inspiran, esa conexión profunda que no puedes describir con palabras, pero que sabes que está allí.
¿Qué canción de tu nuevo proyecto te representa más y por qué?
Probablemente, la canción que más me representa de mi nuevo proyecto es ‘Money, Power, and Fame’. La letra habla justamente de lo que dice el título: cómo la vida puede girar en torno a esos tres conceptos, pero al final del día, ¿quién está realmente a tu lado? El estribillo tiene frases que me encantan, como ‘Living my life like Hannah Montana, hitting the road like fucking Nirvana, living my life like there’s no mañana, too many women soy C Tangana’. Esa letra refleja cómo vivo mi vida al límite, viviendo dos realidades: la del día a día y la que aspiro, pero a la vez, proyecta una realidad en la que, a pesar de todo, no seré feliz. Porque, al final, ser feliz no es un destino, es un proceso. Es gracioso porque cuando llegas a un cierto estatus, piensas que serás feliz, pero en realidad, no lo eres. Y, al final, te das cuenta de que la verdadera paz mental es lo único que realmente importa. Y ahí es cuando entiendes que el éxito y la fama no lo son todo.
¿Qué le dirías a alguien que está en su habitación haciendo música y dudando de si lanzarse o no?
Si de verdad lo quieres, ya es tuyo. Solo empieza, paso a paso, ladrillo tras ladrillo. Cada día, todo el trabajo que pones en tu música va a traer su fruto, pero tienes que quererlo de verdad, sentir que ya es tuyo, aunque no lo veas aún. Es lo típico, pero es la verdad más absoluta: solo los que no se rinden son los que realmente triunfan. La duda siempre va a estar, es parte del proceso. Lo importante es seguir adelante, confiar en ti y en tu visión, y no dejar que el miedo o la incertidumbre te detengan.
¿Qué sigue para Thals? ¿Dónde te imaginas dentro de un año si todo saliera como sueñas?
Pues más música y más música. No quiero dejar de crear, es terapia para mí. Si todo sale como me gustaría, en un año sería un sueño hecho realidad. Dentro de unos meses empezaré a teasear mi nuevo proyecto. Me imagino conectando profundamente con una base de fans que realmente se identifiquen con mi música, que me escuchen de manera genuina. Me encantaría estar de tour, vivir esa experiencia de compartir mi música en directo y sentir esa conexión real con la gente. Además, sueño con poder vivir completamente de mi música, hacer de esto mi vida. Creo que estar en ese punto, donde mi música llega a más personas y puedo seguir creciendo como artista, sería increíble.