TODOMUTA
¿Quiénes eran Laura Molina y Sergio Herrera antes de unirse para formar Todomuta?
Laura Molina: Estudié Bellas Artes, especializándome en escultura y grabado. Además, me formé en museografía, lo que me llevó a trabajar durante varios años en una empresa dedicada a este campo a nivel internacional. Esta experiencia me permitió integrar una perspectiva artística en proyectos museográficos; a la vez que me dio la oportunidad de conocer todas las fases del desarrollo de un proyecto, trabajando con equipos multidisciplinares. Por otra parte, esta etapa profesional me facilitó la adquisición de cultura de cliente, conocimiento que posteriormente apliqué cuando abrimos nuestro propio estudio en el 2011.
Sergio Herrera: Me formé en diseño gráfico y comunicación. Mi trayectoria profesional en una primera etapa estaba más enfocada al sector de la publicidad hasta que posteriormente me dediqué al diseño gráfico para museos, donde adquirí un amplio conocimiento técnico en el desarrollo de proyectos. Mi desarrollo profesional se vio enriquecido por mi vínculo con el mundo de la fotografía, disciplina que llevo combinando con mi faceta gráfica desde hace años y que actualmente juega un papel fundamental en el estudio.
¿Cómo combinasteis vuestras diferentes trayectorias profesionales para formar una visión única en Todomuta?
Laura Molina: La combinación de nuestras habilidades fue fundamental. Yo aporté mi experiencia más vinculada al mundo objetual mientras que Sergio incorporó al aspecto más gráfico y visual. Esta fusión nos permitió desarrollar un lenguaje visual único que refleja la identidad de Todomuta.
Sergio Herrera: Juntos creamos un equilibrio perfecto entre lo analógico y lo digital. Laura trabaja más desde lo analógico y yo desde lo digital, lo que nos permite complementarnos perfectamente a la hora de proyectar.
¿Qué os llevó a Laura Molina y Sergio Herrera a fundar Todomuta hace ya más de 10 años?
Laura Molina: La necesidad de encontrar un “espacio” ilimitado donde pudiéramos desarrollar nuestra creatividad. Buscábamos un propósito profesional más alineado con nuestros intereses artísticos.
Sergio Herrera: Queríamos tener el control total sobre nuestros proyectos y explorar nuestras propias ideas creativas. La fusión de la experiencia profesional que cada uno aportaba daba como resultado algo mucho más interesante y rico que lo que podíamos hacer de manera independiente.
Organización interna y métodos:
¿Cómo os organizáis internamente para abordar los proyectos, encargos, ferias, etc.?
Laura Molina: Nos organizamos como un equipo interno (Sergio y yo) y colaboradores externos. Dividimos nuestro trabajo en varias áreas; creativa, técnica y de producción. La parte creativa se encarga del desarrollo artístico y conceptual, mientras que la técnica y de producción se enfoca en el desarrollo técnico y la ejecución de los proyectos. Dentro de nuestro equipo de colaboradores contamos con un taller de metalistería con el que venimos trabajando desde hace 7 años y que consideramos parte de nuestro equipo, dado que el metal es material eje en nuestras producciones. Además del soporte de este taller, hemos establecido una conexión muy fuerte con la ciudad y con el tejido de los oficios locales. De hecho, el estudio se localiza en un espacio rodeado de artesanos y talleres. Nos importa mucho el valor humano de nuestro entorno y nos interesa profundamente las posibilidades que da la integración de los oficios en una perspectiva más contemporánea.
Sergio Herrera: Cada proyecto es abordado con una planificación detallada, asegurándonos de que todos los aspectos del proceso estén cubiertos, desde la conceptualización hasta la ejecución. Cada proyecto que emprendemos parte de un desarrollo riguroso de códigos formales que luego aplicamos en el diseño de las piezas. Estos códigos nos guían y nos ayudan a mantener una coherencia estética y conceptual.
¿Qué aprendizajes clave habéis obtenido a través del método de prueba y error?
Laura Molina: El método de prueba y error ha sido crucial para nosotros. Nos ha permitido descubrir qué materiales y técnicas funcionan mejor para nuestras creaciones y desarrollar un lenguaje estético y formal único. Nos entusiasma explorar nuevas áreas y conectar aquello que en principio parece imposible que conviva. Estas incursiones nos desafían a pensar de manera diferente y a aplicar nuestro enfoque artístico en contextos inesperados, lo cual enriquece nuestra práctica
Sergio Herrera: Aprendimos que la experimentación es esencial para innovar y que cada error es una oportunidad para mejorar y perfeccionar nuestro trabajo.
¿Cómo influye la tecnología moderna en vuestro proceso creativo y de producción?
Laura Molina: La tecnología es vital para nosotros, está muy integrada en nuestro proceso de trabajo y convive a la perfección con ese lado analógico que tiene el estudio. Utilizamos herramientas avanzadas que nos permiten experimentar y agilizar los procesos de diseño, y tecnologías en la producción que nos ayudan a la hora de enfrentarnos a la complejidad de ciertas obras.
Sergio Herrera: La integración de tecnología nos permite ser más precisos y eficientes en la producción, lo que nos da más libertad para innovar y explorar nuevas ideas.
Desarrollo y reconocimiento:
¿Cómo lograsteis daros a conocer en los primeros años de Todomuta?
Laura Molina: En los primeros años, combinamos la creación de nuestras propias colecciones con trabajos más comerciales. Participar en ferias internacionales y exposiciones nos ayudó a ganar visibilidad y establecernos en el mercado del diseño coleccionable.
Sergio Herrera: También fue importante construir una red de contactos y colaborar con otros profesionales del sector para dar a conocer nuestro trabajo.
¿Hay algún proyecto específico que haya marcado un antes y un después en vuestro enfoque creativo?
Laura Molina: Sí, el proyecto para el “House European History” en 2016 fue un punto de inflexión. El descubrimiento y trabajo con el metal representó un cambio significativo en nuestra trayectoria.
Sergio Herrera: A partir de ese proyecto es cuando comenzamos a trabajar más en nuestras colecciones propias de edición limitada y piezas únicas; construyendo una identidad visual fuerte y reconocible que nos permitiera destacar en el mercado sin diluirnos en él.
¿Qué estrategias utilizasteis para establecer relaciones con galerías y clientes internacionales?
Laura Molina: Nuestra estrategia con las galerías surgió de manera orgánica. Comenzamos exhibiendo en una galería en México, y desde allí investigamos y conectamos con otras galerías del sector art-design que entendían y valoraban la visión del estudio.
Sergio Herrera: De forma natural, que no rápida, se forjó una red de contactos y clientes en diversos países. Una cosa, llevó a la otra.
Perspectiva y futuro:
¿Cuál es vuestra perspectiva sobre el estado del diseño y del arte en España?
Laura Molina: En los últimos años se han activado ciertos canales que permiten mostrar al público diferentes enfoques sobre el diseño y su conexión con otras disciplinas como el arte. Aun así creo que necesita más cobertura sobre todo en el ámbito de la producción y de la proyección internacional.
Sergio Herrera: Nos damos cuenta de que hay una falta de inversión en proyectos de riesgo como el nuestro. A menudo, el arte y el diseño innovador no reciben el apoyo financiero necesario, lo que limita su desarrollo.
Reflexión y consejos:
¿Qué le diríais a alguien que está empezando un proceso parecido al vuestro?
Laura Molina: Les diríamos que tengan paciencia y estén abiertos al aprendizaje constante. Es crucial experimentar y no tener miedo al fracaso para desarrollar una visión única y auténtica.
Sergio Herrera: También es importante construir una red de contactos y buscar oportunidades de colaboración para crecer.