ST. PAVLO

Dices que de pequeño encontraste en la música un refugio y una forma de reconocerte. ¿Qué recuerdas de ese niño que recreaba coreografías y escenografías en su habitación, imaginando algún día su propio universo sobre un escenario?

Recuerdo que podía pasarme horas haciéndolo. Creo que la música me permitía explorar una parte de mí que aún no sabía expresar de otra manera. Si pudiera hablar con ese niño, creo que le haría ilusión saber que seguimos jugando a lo mismo, pero ahora intentando llevarlo un poco más lejos.

st. PAVLO con la cabeza vendada, sostenido por manos entre sombras

Adoptaste el nombre de st. PAVLO al sentir la música y cada concierto casi como una eucaristía. ¿Qué hay de sagrado para ti en subirte a un escenario?

Para mí, lo sagrado no tiene tanto que ver con lo religioso como con lo que ocurre cuando compartes algo muy personal con otras personas. Sea subiéndome yo al escenario o siendo parte del público, me gusta la idea de convertir esa experiencia en una especie de ritual compartido. Nunca he sido tan feliz como me lo ha hecho sentir el instante en el que se apaga la luz para dejar que la música empiece a sonar, y no sé si existe un lugar al que pertenezca más que ese.

Desde muy pronto te atrajeron los territorios oscuros, macabros, cercanos al terror. ¿Qué encuentras ahí que no encuentras en ningún otro sitio?

Siempre me ha fascinado lo que hay al otro lado de lo que consideramos normal. Creo que todo lo perturbador me resulta incluso familiar y ahí encuentro cierta libertad. A lo macabro no le es necesario agradar, verse bien ni ser comprensible para provocar algo en la gente.

Tu primer EP usa los siete pecados capitales y la demonología para hablar del duelo de una ruptura. ¿Cómo llegaste a contar algo tan humano a través de una simbología tan oscura?

Creo que cuando atraviesas una ruptura, das con emociones que no reconocías en ti. Me apetecía explorar todo eso y contarlo de una forma casi literal. Los pecados capitales y la demonología me permitían darle una identidad, construyendo personajes y creando un universo alrededor de ellos. Aún con lo perturbador delante, no deja de ser otra forma de intentar entender qué ha pasado y qué hacer con lo que llevas dentro.

Cada canción explora una emoción del dolor cuando descubres que una relación no era lo que creías, la envidia, la ira, la lujuria. ¿Cuál de esos pecados te costó más mirar de frente al escribir?

Diría que la gula. Quería explorar ese deseo de seguir consumiendo a alguien y de querer siempre un poco más, como un hambre que no se sacia, claro. Me gustó mucho jugar con la idea de que no todas las canciones hablen de ti para hacerlas tuyas porque así di con ese algo bonito que hay en vivir otra vida o ponerte en la piel de quién no eres durante 3 minutos para descubrir qué serías capaz de hacer en su lugar.

st. PAVLO sentado sobre una torre de sillas antiguas frente a un plástico translúcido

Cierras los adelantos con "LLENO DE VENENO" y un videoclip rodado en el Castillo de Lorca. ¿Por qué era importante para ti construir una imagen tan ambiciosa desde el primer EP, sin esperar a tener un disco detrás?

Nunca concebí la música como grabar una canción o un disco, lanzarlos y ya. Desde la idea inicial, creo en mi mente un escenario determinado. No quería esperar a estar en un punto más avanzado de mi carrera para hacerlo así, sino aprovechar bien los pocos recursos que he tenido para darle forma a lo que nace en mi mente y cobra vida desde el minuto uno. Es como yo entiendo toda mi obra.

Partes del género urbano, pero no entiendes las etiquetas como un límite. ¿Dónde sientes que empieza st. PAVLO y acaba lo que se espera de un artista urbano?

st. PAVLO nace realmente cuando dejé de preguntarme en qué género exacto encajaría. El urbano me da un espacio donde me siento muy cómodo, aunque no sea exactamente con lo que yo más he crecido. Me gusta mucho experimentar con sonidos más pop o electrónicos, así que quiero hacer música donde me sienta identificado y agusto, sin sentir que tengo que encajar del todo en un sonido concreto.

st. PAVLO con la cabeza vendada rodeado de figuras cubiertas con telas negras

Has llegado a picos de 20.000 oyentes y a Fresh Finds Forward de Spotify. ¿Cuál ha sido el aprendizaje más incómodo pero necesario de construir todo esto siendo emergente?

Aprender que las cifras suben y bajan en días o que no siempre tienes que medir el valor de lo que haces según la respuesta que recibes. Siento que es muy fácil ilusionarse cuando las cosas funcionan y empezar a cuestionarlo cuando dejan de hacerlo. Estoy aprendiendo que tener claro lo que quieres no significa saber automáticamente cómo llegar hasta ahí.

st. PAVLO tumbado, vendado y vestido de blanco, sostenido por figuras encapuchadas

Recreabas en tu cuarto a los artistas que admirabas. ¿Qué referentes te marcaron ese gusto por la performance y el imaginario, y en qué momento sentiste que ya construías el tuyo propio?

He escuchado normalmente música muy distinta entre sí y creo que he bebido un poco de cada cuál. Muchos de mis referentes estaban en mundos algo más ajenos a la música incluso, precisamente por ir para mí tan ligado a lo visual. Pondría como ejemplos la obra de Marina Abramovic o de Chris Burden. Crecí también con Lady Gaga, con lo que llevar tu imagen un paso más allá y jugar con la exageración era casi inevitable.

Ya trabajas en nueva música para 2027 y en llevar la propuesta al directo. ¿Hacia dónde quieres que crezca st. PAVLO, y qué le dirías a alguien que recrea en su habitación un universo que todavía no se atreve a sacar?

Me gustaría que todo lo que estoy construyendo visual y musicalmente pueda convertirse en una experiencia compartida. Quiero seguir experimentando, probar cosas que quizá no encajen con lo que he hecho hasta ahora y descubrir hasta dónde puedo llegar sin perder lo que me hace sentir cómodo creando.

Y a esa persona le diría que no hace falta tenerlo todo claro para empezar. Yo tampoco lo tengo ni ahora. Que se lance aún con la duda de si estará o no preparado. No sabes hasta dónde puede llegar eso que hoy haces a solas en tu habitación si no lo intentas.

Retrato en blanco y negro de st. PAVLO con la cabeza vendada y una mano extendida