COR

Antes de COR había un niño haciendo canciones caseras que nunca iban a salir de casa. ¿Qué recuerdas de ese primer impulso, y qué le dirías hoy a esa versión tuya que creaba sin que nadie escuchara?

De pequeño siempre estaba escuchando y explorando música y creo que nunca tuve suficiente con estudiar piano. Tras unos cuantos años, me empezaron a aburrir bastante las clases –aunque nunca dejé de tocar– y emprendí un pequeño pasatiempo: replicar mis canciones favoritas con el GarageBand que traía un iPod Touch que me regalaron. Pensaba que, si conseguía igualar lo que yo hacía con una producción profesional estaría bien encaminado. Pronto eso se convirtió en intentar hacer versiones distintas o remixes y, poco después, en canciones originales grabadas con el micrófono de los auriculares y unas letras en inglés muy raras. Creo que por culpa de mi fanatismo por la música y todo el consumismo que la rodea, rápidamente me sentí en la necesidad de publicarlo donde fuera porque lo lógico si hacías música, era que la gente la escuchara. Entonces sentí también la necesidad de tener una portada, fotos, de hacer unos vídeos, promoción, etc. Y mi pasión por crear se vio un poco abrumada por la cantidad de capas que se iban añadiendo. Ya no era solo crear por pura diversión.

Yo creo que a cualquier persona que se dedique a esto y le preguntes te dirá lo mismo: siempre estamos intentando perseguir o recrear esa sensación de libertad y tranquilidad que sientes cuando eres pequeño y estás simplemente jugando, sin ponerte a ti mismo presiones, expectativas, fechas límite, comparativas odiosas… Es algo complicado, pero le diría que se tome todo el tiempo del mundo para probar, fallar y divertirse; que esas canciones que nunca salieron de casa fueron muy útiles para descubrir quién era y que, en el fondo, sigo haciendo lo mismo, solo que un poco más mayor y con unos cuantos recursos más.

Todo el EP nace de una decisión rara y valiente: contar las cosas desde la mirada de otros para acabar hablando de ti. ¿De dónde salió esa idea de mirarte desde fuera para verte mejor?

La verdad es que hace un año estaba atravesando un gran bloqueo artístico y no sabía sobre qué escribir. No encontraba nada interesante de lo que hablar en las canciones y me sentía muy egocéntrico escribiendo exclusivamente sobre mi vida. Supongo que en algún momento decidí hacer una canción que fuera sobre este extraño periodo en el que no tenía motivación, nada que decir o hacer y en el que había perdido la chispa, pero me parecía demasiado redundante y autocompasivo. Entonces me puse a mí mismo el reto de escribirla en tercera persona y, de golpe, la canción cambió de rumbo totalmente: pasó de ser algo deprimente a ser un toque de atención de una amiga que te quiere mucho y que quiere ver la mejor versión de ti. Y de ahí salió “DISPUESTA”. 

Fue muy inspirador. Empecé a pensar en situaciones que me interpelaran directamente y en cómo poder escribir sobre ellas desde una perspectiva que me fuera mucho más interesante y excitante –y no por una cuestión de falta de identidad propia, sino para salir de la rutina del overthinking, de estar juzgándote constantemente por lo que haces o dejas de hacer y dejarme en paz un rato a mí mismo–. ¿Cómo se sentiría el amigo que está enfadado conmigo? ¿Qué consejos me daría mi mascota si pudiera hablar? ¿Estará mi novio feliz con mi forma de ver las cosas? Todo esto, ampliado en cada canción del EP, ha sido una forma de hacer trampa a la pesada autonarrativa y contar cosas sobre mí sin tener la presión de ser el protagonista. Entender al mundo para entender mi lugar en él, o algo así. “A través de otros nos convertimos en nosotros mismos” como dijo un psicólogo soviético en los años 30 (o, para los gays, Marina and the Diamonds en 2011), yo qué sé. 

En "AHORA QUE NO ESTOY AQUÍ" te pones en la piel de quien decide marcharse, no de quien se queda. ¿Qué descubriste de ti al escribir desde el lado que normalmente cuesta más entender?

Al utilizar este recurso de la perspectiva ajena, surgen dos narrativas distintas que conviven en una misma situación: la de la canción y la mía propia. Y, justo como en la vida real, ambas son válidas para quien las cuenta. 

Primero pensé que la letra de AHORA QUE NO ESTOY AQUÍ era contradictoria con lo que verdaderamente ocurrió, que le estaba dando la razón e incluso defendiendo a la persona que se marchó como la “víctima”, dejándome a mí mismo como el “culpable” en mi propia letra. Pero al final entendí que ambas cosas pueden ser verdad a la vez y una situación complicada con un amigo puede tener muchos matices como para jugar a señalar con el dedo. 

Mientras escribía la letra me daba cuenta de que todo el enfado y la decepción que esta persona volcó en mí, yo los sentí de vuelta por ella, y terminé viéndome reflejado en el enfado de otra persona. Al final cada uno es la consecuencia de sus circunstancias, y la letra de esta canción son las de esta persona en concreto, pero acabé entendiendo que cada uno, incluso con las perspectivas y las razones de ambos, teníamos más en común de lo que pensaba. Los dos habíamos perdido algo importante y estábamos dolidos por ello.

Tu música nace de la autoproducción: tú compones, produces y das forma a cada textura, entre guitarra, piano, samples y distorsión. ¿Cómo es ese momento a solas en el que una canción pasa de idea suelta a universo terminado?

El proceso creativo y emocional, la soledad fértil del que se produce a sí mismo

Tu música nace de la autoproducción: tú compones, produces y das forma a cada textura, entre guitarra, piano, samples y distorsión. ¿Cómo es ese momento a solas en el que una canción pasa de idea suelta a universo terminado?

Me cuesta terminar una canción. Cuando me está gustando mucho algo y estoy disfrutando de hacerlo, nunca lo quiero soltar. Podría estar eternamente retocando y cambiando elementos de la producción hasta la saciedad, pero hay que saber cuando parar (yo no sé). Me divierte mucho crear solo y, a menudo, siento que tengo una especie de manía del control que no me permite pasarlo bien cuando tengo que colaborar y depender de otros; me guío mucho por mi propia intuición. Pero en el fondo sé que lo que más me ayuda es eso: abrir las puertas, pedir opinión, preguntar a colaboradores como Lucas, que me ha ayudado mucho con los arreglos y la mezcla del EP, para saber justamente cuando hay que dejar de pulir. Tengo visión láser a la hora de componer y producir y sé exactamente como quiero que suene mi música, así que, cuando por fin consigo hacer realidad esa idea que tengo en mi cabeza siento una satisfacción gigante.

Se intuye en ti una familia sonora, de Pablopablo o Guitarricadelafuente a esa distorsión de principios de los 2000. ¿Qué te dieron esas referencias, y en qué momento sentiste que ya sonabas a ti y no a ellos?

Creo que me afecta mucho el hilo musical que escucho en cada momento y que, de forma subconsciente, me sirve para delinear una silueta sonora con la que quiero jugar. Me gusta mucho la riqueza musical que hay en el pop alternativo español actualmente y, aunque en ocasiones anteriores hubiera preferido probar con un estilo más electrónico o urbano –bastante caracterizado por la repetición y la frialdad–, para este nuevo EP me apetecía volver a lo básico, usar instrumentos reales y elaborar desde cero música con variedad armónica y mucho valor compositivo, que se sienta cálida y artesanal. Esto es precisamente lo que me gusta de los artistas que mencionas. 

Como siempre, hay un sinfín de influencias dentro de mí que acaban proyectándose en la música y, por ello, no puedo ajustarme a sólo un estilo ni sonar como las referencias que tengo. Al final, acaba siendo una mezcla de todo lo que me gusta: guitarras acústicas, pianos, la calidez de la banda en directo, pero también el frescor de lo sintético: autotune, efectos, sampleos, etc.

De "DISPUESTA" a esta nueva entrega el sonido se mueve, del lo-fi noventero a un aire casi country. ¿Cómo decides que cada historia pida su propio sonido dentro de un mismo EP?

Ha sido una cosa bastante espontánea. Tenía claro que quería utilizar la guitarra como hilo conductor del EP, pero mi hiperactividad artística no me deja ceñirme a un solo tipo de música. Supongo que esto despertó en mí una necesidad de aprovechar y jugar con distintos géneros que utilizan este instrumento y con los distintos tópicos o clichés que los acompañan como vehículo narrativo en cada canción. Como mencionas, me divertía la idea del country y la figura del vaquero triste atravesando una ruptura en “AHORA QUE NO ESTOY AQUÍ”, el pop rock de alta energía con gritos reivindicativos en “SOLO!” o la clásica balada acústica lacrimógena para la canción más emotiva que cierra el EP, “No seas como yo”. Personificar cada historia con un personaje, una emoción concreta y la música que le queda mejor.

El rollout de "DISPUESTA" fue casi una obra en sí, un teléfono misterioso, carteles por la ciudad. ¿Qué papel juega para ti llevar la canción más allá del audio, convertir el lanzamiento en una experiencia?

Yo diría que esto lo provoca la necesidad de hacerte oír sin tener un público consolidado o una agencia de publicidad que apueste por ti. Tienes que ingeniar un plan para que tu música sea palpable y atractiva, generar un contexto, una emoción que provoque interés por escuchar tu canción. Odio la necesidad que hay de mercantilizar la música, tener que sacar rédito de todo y “promocionarte” constantemente, suplicar y gritar por todos lados «¡¡Hola!! ¡¡Aquí tienes mi música y aquí tienes las razones por las que es mejor que la de los demás!! ¡¡En plataformas de streaming YA DISPONIBLE!! ¡¡¡LINK EN BIO!!!» para que lo escuchen un par de personas y que no digieran nada. Por lo menos intentar ofrecer una versión de esto un poco más divertida lo hace más ameno. Si fuera por mí, me centraría solo en crear música y ya, que la escuche quien quiera, pero eso hoy en día no parece ser suficiente.

Has pasado de las canciones de cuarto a telonear a SANTOS y pisar salas como Apolo. ¿Cuál ha sido el aprendizaje más incómodo pero necesario de estos primeros años construyendo COR?

El aprendizaje más incómodo es que no hay ni tiempo ni recursos para desarrollar todo lo que me gustaría hacer con el proyecto y que, al final, tengo que estar orgulloso de lo que voy haciendo (aunque los delirios de grandeza lo dificulten). Agradezco todos y cada uno de los segundos que me dejan estar encima del escenario, pero cuando mejor me lo estoy pasando me tengo que bajar. 

Por lo menos, al autoproducirme y editarme, puedo hacer la música exactamente como a mí me gusta, pero todo lo demás depende de un gran esfuerzo colaborativo con personas que tienen ganas de ayudar y crear en equipo, como en el videoclip que hemos hecho para “AHORA QUE NO ESTOY AQUÍ”, dirigido por Aurora Medina, hecho en muy poco tiempo y con escasos recursos. Siempre estoy arrastrando a mis amigos para que me ayuden a colgar carteles, acompañarme a bolos o montar una sesión de fotos en casa. Y siempre lo hacen porque son los mejores.

El pop alternativo español vive un momento fértil y saturado a la vez. ¿Cómo ves la escena desde dentro, y qué hueco sientes que COR viene a ocupar?

Estamos viviendo un momento increíble porque hay muchísimos artistas haciendo cosas interesantes y, sobre todo, porque cada vez hay más lugar para la experimentación, para mezclar géneros y referencias distintas y para proponer proyectos atrevidos. También es una realidad que esto resulta en una saturación inmensa: estamos todos sobreestimulados y, aún así, también queremos poner el pie en la puerta. 

Yo no sé si COR viene a ocupar un hueco concreto, porque tampoco me gustaría pensar en la música desde esa lógica de “esto falta y yo vengo a rellenarlo”. Creo que el proyecto nace más de una necesidad personal de hacer las cosas a mi manera y de juntar todas las referencias que tengo dentro de la cabeza. Siempre me he sentido atraído por artistas como Björk, por poner un ejemplo, que tienen una marca personal, pero ponen la música al servicio de la exploración y van cambiando con cada álbum, utilizando lo que más les interesa en cada momento a favor de la creación. Imagino que, de una forma u otra, todo esto termina filtrándose en mi forma de crear. 

Quizá el lugar de COR esté precisamente ahí: en hacer música sin obsesionarme con encontrar una etiqueta para ella. No quiero ser una estrella del pop, siempre con su séquito de bailarines, ni un rockero que no suelta la guitarra, ni quiero hacer música intelectualoide para escuchar en silencio. Por eso quizá me siento más cómodo dentro del pop alternativo, porque puede ser un poco lo que quieras. Es una ilusión.

Este EP es solo la mitad de un retrato que todavía se está revelando. ¿Hacia dónde quieres que crezca COR, y qué le dirías a alguien que hoy hace canciones en su cuarto sin atreverse a sacarlas?

Quiero que COR se convierta en un proyecto consolidado que no tenga miedo de reinventarse y probar cosas nuevas. Me gustaría seguir cambiando, probar cosas que ahora mismo ni siquiera sé si me interesan y que cada proyecto sea un poco diferente al anterior, sin perder esa identidad que se va construyendo casi sin darte cuenta. Dejar lugar a la espontaneidad y al juego. No quiero tener que decidir ahora cómo debería sonar COR dentro de cinco años, pero sé la filosofía me acompañará: no repetir una fórmula simplemente porque funciona y crear siempre desde la ilusión y la libertad.

Y a alguien que hoy esté haciendo canciones en su habitación le diría que no tenga prisa, que no hay una línea de meta a partir de la cual empiezas a estar preparado. Si tienes ganas de compartirlo, hazlo, pero sobre todo, no dejes que todo lo que viene después —la promoción, las redes, las expectativas, las comparaciones— te haga olvidar lo divertido que era cuando empezaste. Al final, creo que crecer como artista consiste un poco en aprender a hacer todo lo necesario para poder seguir jugando.