GIADDA
muñekita gira alrededor de una figura que parece dulce y vulnerable, pero que en realidad controla completamente el relato. ¿En qué momento apareció ese personaje y qué partes de ti hay dentro de él?
Apareció justo después de sacar mi EP debut (“Volver a partir”). Fue ahí cuando decidí crear sin conceptualizar mucho de antemano, priorizando fluir y divertirme al crear. De ahí salió el primer track, RADAR, y poco a poco el concepto fue saliendo solo. En definitiva, primero me divertí y poco a poco se creó solo el personaje.
La estética Bratz y la cultura pop de los 2000 atraviesan todo el proyecto. ¿Qué tienen esos imaginarios que siguen resultando tan poderosos para una generación que ha crecido en internet?
A mí me recuerda a mi yo de la infancia, que sigue atravesando mi personalidad hoy en día. Crecí jugando a las Bratz en la Play 2, con esos gráficos tan sencillos y tan divertidos, y a día de hoy sigo disfrutando de esos juegos y, conjuntamente, de esa moda y estética. A su vez, la cultura pop dosmilera genera en mí cierta nostalgia y cada vez que vuelvo a ella me divierto como una niña.
En la mixtape conviven sensualidad, seguridad y deseo. ¿Crees que todavía existe cierto miedo a que una mujer hable abiertamente de estas cuestiones desde una posición de control?
Sí, pero cada vez menos. Creo que, personalmente, me ha ayudado mucho tener referencias nacionales como Bad Gyal, Juicy BAE, Metrika, Kristina o Lorna. Hasta entonces estaba muy acostumbrada a que se hable del “ser deseada” más que del “desear” desde una posición de control, y ellas me han inspirado muchísimo para tomar la iniciativa en ese sentido.
Tus canciones se mueven entre el reggaetón old school, el dancehall, el amapiano y el pop urbano. ¿Qué buscas cuando mezclas estilos aparentemente distintos dentro de un mismo universo?
Versatilidad. Estoy probando estilos distintos dentro de mi inexperiencia en el mundo de la creación musical, y es por ello que me divierto poniendo a prueba en qué estilos puedo encajar. Todos, dentro de lo diferentes que son, comparten movimiento, sensualidad, energía y un poco de romanticismo, hecho que me ha conectado más con ellos.
Hay una parte muy visual en muñekita. ¿Las canciones nacen primero como emociones, como imágenes o como escenas concretas?
Como emociones, luego como escenas concretas y finalmente como imágenes. Primero quiero escribir sobre lo que siento, me refugio en una escena para poder plasmarlo y luego, con mi equipo, le damos un sentido visual.
Tu música combina intimidad y actitud de club. ¿Qué te permite contar la pista de baile que quizá no podrías contar desde una canción más introspectiva?
Creo que la parte más sensual se puede plasmar mediante el baile y el club. Además, se puede partir también del club para sacarle partido a las emociones que se generan en él: nostalgia, resaca emocional, confusión posterior o incluso amor. Muchas veces es la experiencia personal la que me lleva a hablar del club de las situaciones y sentimientos que he podido experimentar.
Vienes de una mezcla de influencias muy diversa: desde el góspel hasta artistas como Bad Gyal, Rosalía o Jaime Roos. ¿De qué manera dialogan tus raíces uruguayas con la escena urbana actual en la que te mueves?
En este mixtape, solo se han dejado ver en un momento clave de Bratzz, donde me permito cantar en uruguayo cuatro versos. Justamente me parecía buena idea hacerlo en una canción completamente en catalán, porque ahí el contraste sería mucho mayor.
En temas como Bby sola aparece ese momento en el que el deseo empieza a mezclarse con algo más emocional. ¿Te interesa explorar precisamente esos espacios ambiguos donde las cosas todavía no tienen nombre?
Sí, me interesa porque da mucho juego a la hora de escribir. Muchas veces suelo volver al momento donde conocí a mi pareja y todavía no era algo formal para escribir sobre esa confusión y ambigüedad que aparece cuando empiezan a surgir sentimientos fuertes.
La figura de la “muñekita” juega con los estereotipos para darles la vuelta. ¿Qué prejuicio sobre ti o sobre tu música te gustaría desmontar con este proyecto?
Realmente me gusta partir de algo tan femenino y estereotipado como una muñeca por dos motivos: porque fueron mis referencias en la infancia, las únicas que podíamos tener como mujeres en ese momento, y porque desde entonces la moda y la estética han tomado un papel importante en mi vida, casi de manera inconsciente y pasiva. Lo segundo es que, siendo adulta, ahora puedo perfomar ser una muñeca tomando una posición de control: desde el conocimiento y la conciencia de lo que supone.
Si alguien escucha muñekita dentro de diez años, ¿qué te gustaría que entendiera sobre cómo una generación utilizó la estética, la música y la imagen para construir su propia libertad?
Creo que dentro de diez años la gente entenderá, como se entiende ahora, que el arte y la estética es un círculo que va y viene constantemente: la nostalgia, la tradición y romper con ella siempre forma parte de nuestra expresión artística. Lo positivo de esta vuelta a la estética virtual y dosmilera es que, poco a poco, más mujeres vamos tomando las riendas de nuestra estética y de nuestra música, con cada vez menos tapujos y vergüenza.