VITTARA
VTTARA plantea una dualidad muy clara: el mundo estructurado frente al mundo creativo. ¿En qué momento sentisteis que estabais viviendo entre esos dos universos sin poder elegir solo uno?
Este dilema, esta dicotomía la hemos vivido profundamente el tiempo de creación del disco, es justamente esto lo que nos prendió la mecha a crear un universo en el que plasmar esta realidad dual. La frustración de tener que acudir a trabajos ‘normales’, ‘de oficina’, conforman el mundo adulto, formal, aburrido, capitalista -se plasma en las imágenes de la oficina de la portada-; mientras que la recompensa que sentíamos al poder acudir a un espacio para ensayar, crear canciones, explorar la creatividad, disfrutar del proceso artístico, este mundo libre, expresivo, creativo y bello -se plasma en los prados verdes y las escenas naturalistas del repertorio visual.
Esta realidad la hemos estado sintiendo de forma mucho más intensa en los últimos dos años, cuando ya una vez graduados de la universidad llegan los trabajos a jornada completa y las responsabilidades cada vez más adultas. Es cierto que VITTARA se funda cuando íbamos todos a la universidad, así que el cambio se puede notar, es una nueva fase en nuestras vidas, que aunque contiene cosas positivas, también ha generado esta tensión y esta frustración por no poder a veces compaginar estos dos mundos que tenemos dentro.
El disco parece un intento de reconciliar esas dos realidades. ¿Creéis que se pueden equilibrar… o siempre hay algo que se sacrifica por el camino?
Se reconcilian a través de sacrificar cosas. Tiempo, dinero, espacio y carga mental, inversión del alma de cada uno al final. Decidimos dónde poner el foco en nuestras vidas, y cuando tienes que decidir a qué quieres priorizar, inevitablemente estás sacrificando algo. Pero creo que es bonito también, madurar y entender que siempre habrá cosas que se quedarán por el camino y no por eso hay que sentir pena o nostalgia. Lo bueno llega, se disfruta y se va, así como lo malo; siempre acaba apareciendo el equilibrio como la última realidad que se impone ante uno.
Venís de un primer trabajo más directo y ahora este álbum suena más introspectivo y maduro. ¿Qué os ha hecho mirar más hacia dentro en esta etapa?
Seguramente es la propia madurez de la banda, los años juntos (que son unos cuantos ya), y el cuestionamiento vital propio que nos caracteriza a nivel personal a cada uno. Creo que en este disco decidimos intentar tratar más temas que simplemente el desamor o la nostalgia, que son caminos que ya hemos recorrido de forma profunda en los anteriores trabajos. Y en este ejercicio de poder contar historias y hablar de otros temas más allá de los que nos son cómodos, creo que han salido estas canciones que exploran de forma introspectiva muchos otros aspectos de la realidad; las relaciones con amigos, la relación con el propio grupo, el agobio de encontrarte perdido dentro de un mundo cada vez más caótico y agresivo…
Las canciones hablan de nostalgia, incertidumbre y futuro. ¿Sentís que vuestra generación vive con más dudas… o simplemente con menos certezas heredadas?
Es una realidad como una catedral que el mundo es más incierto ahora que hace veinte años atrás. A nivel económico, social, geopolítico, tecnológico… hay una intención de crear ruido que nos aleje los unos de los otros, de crear muros de humo invisibles però a la vez muy útiles que va a ayudar a gestar sociedades enfrentadas, individualizadas, que van a ayudar a implantar unos modelos relacionales y sociales que aún no podemos ni imaginar. Es el inicio de una nueva etapa histórica, como lo fue la revolución industrial o la caída del imperio romano, con unas nuevas normas que van a redefinir hasta el más último detalle de nuestro comportamiento, nuestras vidas y cómo nos organizamos en sociedad. Y esto, obviamente, genera un caos tremendo, al entrar en crisis el modelo ‘arcaico’ en el que hemos nacido y nos han enseñado que va a existir para siempre.
En este caos hay sufrimiento. Hay sufrimiento al no entender, hay sufrimiento al no saber dónde o a quién acudir, hay sufrimiento al tener que reconfigurar todo lo que pensabas que te deparaba la vida, no poder acceder a una vivienda, o a una familia, el fin del trabajo asalariado como lo conocíamos… todo esto genera mucho malestar, que es muy bien aprovechado por unos, y muy angustiante para la mayoría de las personas. Y seguramente, para la generación joven como es la nuestra, en la que deberíamos estar depositando esperanzas y sueños en el futuro, pinta muy oscuro.
En el disco conviven guitarras más agresivas con momentos muy delicados. ¿Esa dualidad sonora refleja también vuestra forma de sentiros como banda?
Definitivamente, además que ha sido un poco una seña de identidad de VITTARA también desde el inicio. Nos gusta mucho combinar estos dos momentos, creemos que en un disco, si se hace bien, pueden coexistir y aportan mucho al conjunto final.
Todo nace de vuestra amistad, de tres personas que empiezan a crear juntas. ¿Qué habéis aprendido el uno del otro que no tiene que ver con la música?
Muchas, muchísimas cosas, a veces incluso parece que demasiadas. Al final, una banda es prácticamente como una familia o una pareja; hay que tomar muchas decisiones, hay que discutir y hay que ponerse de acuerdo en cosas que no siempre todos vamos a ver igual. Así que a lo largo de los años hemos aprendido mucho el uno del otro, como es cada uno, cómo se comunica, qué tipo de actitudes se pueden esperar de uno o cómo afrontar los problemas de manera cooperativa y grupal. Es un ensayo de prueba y error, basado en la paciencia y la empatía con el otro, y aunque a día de hoy nos sigue costando a veces, los vínculos que hemos forjado entre los tres son increíblemente profundos, van mucho más allá de una amistad.
Las colaboraciones (Socunbohemio, Lins EFX, poggioli) amplían vuestro universo. ¿Invitar a otros artistas es abrir vuestro mundo… o ponerlo a prueba?
Las colaboraciones de este disco han surgido de manera muy, muy espontánea. Han sido tan naturales que no lo hemos visto con una intención explícita de expandir nuestro universo solamente, ya que los artistas invitados son amigos muy cercanos así que para nosotros era colaborar con nuestros colegas y cumplir el sueño de seguir haciendo música cada vez con más amigos.
Si que es cierto que nos gusta colaborar con gente que creamos que puede sumar algo real al tema, raperos que nos saquen de nuestro estilo mas ‘clasico rockero’ o otras bandas que nos ayuden a perfeccionar un sonido concreto, este para mi es el secreto del exito de una buena colaboracion.
El título VTT ARA también suena a presente, a urgencia. ¿Sentís que este disco es un “ahora o nunca” dentro de vuestro camino?
Hay un poco este feeling si, però a la vez, ha habido una profunda reflexión dentro de la banda sobre lo que hacemos y el por qué. Nuestro estilo, nuestra estética, no es lo que está de moda ahora, nuestra música no está pensada para sonar en grandes radios ni crear un hit en tik tok, así que nos refugiamos siempre en el pensamiento que podremos seguir haciendo música para siempre si queremos, ya que al ser algo más alternativo e unico, podremos crearnos nuestro público y nuestra audiencia y convivir con ella a lo largo del tiempo. Però si que que es cierto que este es, sin duda, el disco más completo y trabajado hasta la fecha, si tuviera que enseñarle a alguien VITTARA desde cero claramente le pondría este disco. Este disco es el que puede poner a VITTARA en el lugar en el que se merece a nivel de ‘calidad’ de las canciones, ya que creemos que es aquí donde hemos conseguido nuestra excelencia compositiva y musical.
La listening party y el concierto en Razzmatazz marcan un punto importante. ¿El directo es donde todo cobra sentido… o donde todo se pone en duda?
Donde cobra sentido, sin duda. Somos una banda de directo. si el disco te gusta… ven a vernos que te va a gustar el triple. Al final, las bandas de rock, tienen algo del directo que las hace adictivas, estar con tus amigos encima de un escenario perdiendo la cabeza tocando todo lo fuerte que puedes es una sensación indescriptible, que también llega al público.
Si alguien escucha VTT ARA dentro de diez años, ¿qué os gustaría que entendiera sobre el momento vital en el que lo creasteis?
Que era en un momento de madurez del grupo, de sus integrantes; que a la vez se preguntaban si estaban haciendo las cosas bien o si estaban yendo por caminos equivocados.