BILLY SAMURAI

La canción retrata relaciones atravesadas por exceso, evasión y desconexión. ¿En qué momento entendiste que amar también puede ser mirar a alguien perderse sin poder hacer nada?

Entendí esto en el momento en que te das cuenta de que solo puedes actuar por las cosas que tienes bajo tu control. No puedes hacer que alguien sienta lo mismo por ti o que lo sienta a tu misma medida. Creo que logras darte cuenta de que las cosas escapan de tu control cuando la impotencia llega a su límite y tu cuerpo deja de llorar para empezar a ser más lógico. En mi caso yo sigo teniendo un hueco para esa persona en mi corazón porque fue algo muy bonito, casi infantil, de lo que aprendí muchísimo y me hizo crecer como persona.

En Sobrenatural aparece la idea de no poder salvar a quien no quiere ser salvado. ¿Aceptar eso es una forma de madurez… o de derrota?

Creo que va mucho más por el camino de la madurez. Cuando miras todo desde fuera sabes que es una lucha sin sentido porque es algo que no va a fluir nunca, es una pelea forzada cuando el objetivo solo lo tiene uno y no es mutuo. Y cuando te das cuenta de esto tienes todo el trabajo hecho, a partir de ahí es el duelo y la sanación. Sobrenatural es justo el momento en el que se presenta esta madurez y el momento de alejarte de esa lucha. La canción termina diciendo “No me arrepiento”, que es una reflexión de esa parte adulta que te dice que utilices lo que ha ocurrido para seguir adelante.

Tu imaginario mezcla el Midwest americano con paisajes periféricos españoles. ¿Qué te interesa de apropiarte de una cultura que no es tuya para construir identidad?

Vengo de una familia que se dedica al flamenco. Mi padre es el primero que perdió el hilo, por lo que siempre he vivido alejado de ese mundo, así que siempre me han dejado investigar a mi aire y formar mi propio imaginario desde muy pequeño. Desde que tengo uso de razón he buscado siempre mis referentes en la cultura norteamericana, viendo películas, escuchando música, viendo fotos, aprendiendo inglés por mi cuenta. 

Para mí sería imposible como artista no hacer referencias a esta cultura porque lo que hago no sería verdadero. Llevo tanto tiempo aferrándome a ella que la tengo como parte de mi vida y mi personalidad. Sabiendo y siendo muy consciente de que jamás formaré parte de su historia ni viviré lo que ellos viven y han vivido. Lo mínimo que puedo hacer es crear y referenciar a esta cultura con todo el respeto del mundo. Y si puedo mezclarla de vez en cuando con la mía perfecto.

Hay algo muy fuerte en esa estética VHS, doméstica y casi fantasmagórica. ¿La nostalgia en tu proyecto es refugio… o una forma de distorsionar la realidad?

Para mí la nostalgia es ambas cosas porque con ella distorsiono la realidad para crear mi refugio. La utilizo normalmente como una ventana a recuerdos que a veces idealizamos o que nos hace sentir protegidos ya sea por la infancia, la familia o el amor. Incluso me gusta

que pueda ser una nostalgia amarga. Me interesa jugar con la idea de que lo oscuro y lo bello sean compatibles.

Billy Samurai aparece como un alter ego. ¿Ese personaje te permite decir cosas que no dirías desde ti mismo?

Concebí a Billy en un momento en el que necesitaba sacar de mi lo que me daba miedo, las cosas que no diría normalmente o la imagen que tengo de mi en mi cabeza y que me hace escapar de alguna forma de la normalidad del día a día. Para mí Billy es como el traductor chulo que traduce a música y a imagen lo que a mí como Antonio se me hace bola. Es una parte de mi que sale a “defenderme” en cierto modo.

Hablas de relaciones rápidas, intensas y vacías como algo generacional. ¿Crees que estamos sintiendo menos… o simplemente de otra manera?

Creo que vivimos en una época en la que reina la velocidad. No nos damos tiempo de ir con calma porque no se nos permite parar. Y en parte vemos relación entre ir lento y fracasar. No creo que sintamos menos, si no que la dosis es más intensa pero también más corta. Nos gustan los comienzos, la novedad, pero mantener en el tiempo es mucho más complicado que antes. Tenemos mil estímulos y frentes abiertos que nos cuesta la vida resolver y esto hace que nuestra generación no se sienta estable para dedicar mucho tiempo a algo tan delicado como lo es compartir esos estímulos y frentes con alguien.

En la canción hay obsesión, culpa y deseo mezclados. ¿El amor hoy es más emocional… o más compulsivo?

Creo que el amor tiene que tener su toquecito de compulsividad, lo que pasa que algunos se pasan de la raya y dejan a los demás hechos polvo. Pero si, si lo emocional lleva su toque compulsivo sobretodo al principio hace que la cosa sea más graciosa y con más iniciativa. Hay que tirarse a la piscina y ser fogoso que después te arrepientes y pueden salir cosas potentes de un fogonazo compulsivo.

Tu universo juega con lo kitsch, lo rural y lo irónico sin caer en parodia. ¿Dónde está la línea entre reírte de algo y hacerlo realmente tuyo?

Creo que la clave está en no reírte de ello, si no transformar en ironía tus desgracias y vestirlas de tus referencias. Arropo la comedia que hago de mi mismo con algo que me inspira sin reírme de ese envoltorio, así creo algo que es verdadero porque lo he vivido y además le añado la visión con la que me hubiese gustado verlo en una película.

La producción bebe de referencias como Fleetwood Mac o Springsteen pero con una lectura actual. ¿Mirar al pasado es una forma de construir algo nuevo o de reconstruir lo que se ha perdido?

Siempre digo que para construir algo hay que mirar para atrás y saber de dónde venimos para tener claro que podemos aportar con nuestra visión. Creo que es muy útil construir desde sitios que ya no están y Mané López, mi amigo y productor, logró ese sonido que buscaba y que me conectaba directamente con la letra y con ese pasado nostálgico.

Estamos en un tiempo en el que bebemos constantemente del pasado y no hay una línea concreta en la que esta época se guíe, ni artística ni estéticamente. Por eso creo que gracias a los artistas que rascan un poco hacia atrás ese pasado sigue vigente y sigue teniendo valor.

Si alguien entra en el universo de Billy Samurai dentro de unos años, ¿qué te gustaría que entendiera sobre esta forma de amar, y de huir, que defines en Sobrenatural?

Me gustaría que la gente encontrase conmigo una forma muy concreta de ver las cosas, que entendiesen que detrás de la ironía hay mensajes reales y en ocasiones muy oscuros, narrados de una forma especial para que se sumerjan en las historias y sean libres de interpretarlas con sus propias experiencias. 

Sobretodo que comprendan esa manera de amar y huir. Que el amor a veces es intenso per contradictorio y se acerca y se aleja constantemente por pura supervivencia. Que sepan que amar de forma sana no siempre es posible y tienes que protegerte de algún modo. 

No busco ser ideal, si no que vean que hay algo complejo e inquietante. Me gustaría formar comunidad, pero si a alguien le incomoda lo que hago también es válido.