3LIZABETH

Tu música es una mezcla viva de R&B, pop, afrobeat, rock y ritmos tropicales. ¿Qué te llevó a romper las barreras de los géneros y apostar por una propuesta tan libre?

Nunca me he identificado con un solo género musical, porque me parece muy limitante. Al final, no todos los días nos sentimos igual, ¿por qué la música iba a ser diferente? Desde pequeña, he crecido rodeada de músicos tocando JAZZ, R&B y música cubana, y esas influencias han sido clave en mi propuesta. Para mí, la música es un espacio para explorar y conectar con diferentes sonidos, culturas y emociones. Me gusta experimentar con distintos géneros, pero siempre manteniendo mi esencia, porque lo importante es ser fiel a lo que soy, sin barreras ni restricciones.

Naciste en La Habana y ahora vives en Madrid. ¿Cómo influye ese cruce cultural en tu manera de hacer música, y qué llevas de Cuba contigo cada vez que cantas?

Ese cruce cultural vive en mí desde antes de que yo supiera que existía. Desde La Habana sentía una atracción casi instintiva por el flamenco, como si lo llevara en otra vida. Cuando llegué a Madrid, no fue un descubrimiento, fue un reencuentro. Y al mezclarse con la música cubana, que es fuego, raíz, y carne en mi forma de sentir, nace algo que no se puede contener. Cuba está en cada nota, incluso cuando no la nombro, me atraviesa, me habita, y se filtra en todo lo que hago, como un eco constante que nunca se apaga.

Has colaborado con artistas como Yotuel o Nella, y ahora formas parte de Orishas y de Interactivo. ¿Qué te ha enseñado formar parte de bandas tan icónicas de la música cubana?

Que mi voz haya podido entrelazarse con la de artistas como Yotuel, Nella, Orishas o Interactivo es un privilegio enorme. Me siento profundamente honrada de caminar cerca de ellos. Si algo he aprendido, entre muchas cosas, es la importancia de la paciencia y la constancia: confiar en el proceso, escuchar más allá de la música, y entender que el arte también se construye en el tiempo y en el silencio.

Tu último single 'Gata Intelectual' tiene un nombre provocador y una energía que mezcla sensualidad e inteligencia. ¿Qué historia hay detrás de esta canción?

“Gata Intelectual” es una respuesta que no pide permiso. Es el Ego en su versión más afilada, pero vestido de arte. En vez de caer en el impulso fácil, un mensaje, una indirecta aburrida, preferí escribir una canción. Porque sí, “debe ser duro ser mi ex”, pero más duro sería no transformar esa energía en algo que trascienda. Es sensual, es irónica, pero también es un manifiesto. Como digo en la intro del videoclip: “mientras el tiempo juega a perderme, yo me reinvento en cada sombra”. Y eso es lo que hago: reinventarme. Usar la herida como tinta, el deseo como fuego, y la inteligencia como ritmo.

Lanzaste tu primer álbum con solo 20 años, escribiendo canciones desde los 12. ¿Cómo sientes que ha evolucionado la voz artística de esa niña que escribía en secreto a la mujer que canta hoy?

En mi vida, nada ha sido secreto. ¡Todo el mundo sabía desde que llegué que yo era así! De hecho, nací casi dirigiendo el parto, jajaja. Siempre supe que esto era lo mío, como si hubiera venido al mundo para el espectáculo, con ritmo en la sangre y drama en el ADN. No hay plan B, ni me interesa que lo haya. Desde los 6 años compongo, y mi primera canción se la hice a mi mamá.

De niña, hacía shows en el salón, creyéndome Freddie Mercury o Michael Jackson en cualquier escenario: yo con un cepillo, y el mundo mirándome (aunque solo fuera mi mamá).Hoy siento que esa niña sigue aquí, solo que ahora canta más fuerte, más libre, y ya no pide permiso. Mi voz, mi manera de componer, tocar y producir mi música ha evolucionado, soltando cadenas, pero con la misma intención: jugar, emocionar y prender fuego desde el escenario. Todo lo que hago, lo hago por ella. Mi yo de pequeña nunca dudó de que lo conseguiría.

Has pisado escenarios de jazz en Europa y trabajado con músicos como Carlos Sarduy, Dany Noel o Patax. ¿Qué te da el jazz que no encuentras en otros géneros?

El jazz ha sido siempre una parte fundamental de mi vida, no solo porque crecí con un padre músico, sino porque el Jazz siempre estuvo presente en mi casa. Con el jazz hay una conexión diferente: te eleva de una manera única, y solo quien lo entiende puede disfrutar de esa magia. A veces siento que el jazz son las entrañas del músico hablando, y el que sabe expresarlas con el verdadero flow, para mí, es un genio. Es como si la música te hablara desde un lugar profundo, donde cada silencio tiene su propósito y cada acorde tiene un sabor propio.

El jazz te invita a ser libre, a experimentar y a sentir la música de una forma orgánica y profunda, como si fuera un diálogo constante entre el músico y su instrumento. Para mí, es un tipo de magia que solo el jazz puede ofrecer.

Vienes del conservatorio, del teatro, del piano, de la danza… ¿Cómo se juntan todas esas disciplinas cuando te subes a un escenario?

Todas estas disciplinas las respeto profundamente, y el poder disfrutar, aunque sea un poquito de cada una de ellas, y usarlas para expresarme, es vital para mí. En el escenario se junta todo: la música, el teatro, la danza, el piano… todo fluye en una forma que no podría explicar con palabras.

Aún no he podido llevar a cabo las performances que realmente tengo en mi cabeza, pero estoy deseando compartirlas con el mundo en cuanto la vida me lo permita. Cada una de estas disciplinas forma parte de quien soy, y cuando subo al escenario, todo se fusiona en una experiencia que es más que un simple show, es una forma de ser y sentir.

En un mundo tan obsesionado con las etiquetas, ¿cómo gestionas la presión de tener que “encajar” cuando tu música y tu identidad se escapan de cualquier molde?

Honestamente, a veces es algo que arde. El tener que «encajar», especialmente cuando se trata de los números, es una presión enorme. Tu valor como artista no debería basarse en tus seguidores o en lo que las redes sociales dictan, pero, desgraciadamente, a menudo parece que eso es lo que cuenta. Me han llegado a decir que soy genial, pero que me faltan más seguidores, y eso puede ser frustrante. Te tienta a caer en los patrones establecidos e intentar “encajar” con lo que ya existe. Entonces, se convierte en un trabajo mental muy intenso y personal, para que eso no te destruya. Es un proceso de adaptación como artista, pero sin perder quién eres realmente. Al final, lo más importante es que te mantengas fiel a ti mismo, sin dejar que las expectativas ajenas te hagan perder tu autenticidad.

¿Qué te gustaría que sintiera alguien que escucha tu música por primera vez? ¿Hay algo que esperas provocar en quienes te descubren?

Uff, sinceramente, supongo que todos los artistas queremos gustar, igual que a todas las personas nos gusta conectar con los demás, pero especialmente a las que creamos algo. Me encantaría que quien escuche mi música por primera vez pueda conectar profundamente con ella, que no solo la escuche, sino que la sienta, como yo la siento. Imagino estar en un estadio lleno de personas disfrutando, desahogándose, empoderándose con mi arte. Quiero que mi música sea un lugar seguro para sentir, aprender y evolucionar, un espacio donde cada uno pueda ser libre de expresarse y dejarse llevar por lo que realmente es.

¿Qué viene ahora para 3lizabeth? ¿Dónde sueñas estar dentro de cinco años si todo sale como deseas?

Intento no ser esclava del tiempo, practicar la paciencia y la constancia, que diría que es mi lema. Prefiero caminar firme y sin pausa, disfrutando de cada paso y aprendiendo de cada caída y error. Mis sueños son grandes y soy plenamente consciente de los desafíos que implican, pero también sé que cada pequeño avance forma parte de un proceso mucho más grande. 3lizabeth está aquí para quedarse, cada día más fuerte, más libre, y con la fiera interna afilada. Creo que el mundo está preparado para verme, y lo único que espero es que la vida me dé la oportunidad de crear ese momento. El camino no es fácil, pero sigo escalando, poco a poco, con paciencia y determinación. No busco la perfección, sino la autenticidad, y tengo la certeza de que lo mejor está por venir.